Todos pasamos por momentos duros donde nuestro dolor y sufrimiento nos abruma. Llegamos a sentir que ya nada importa, que no vale la pena el esfuerzo, nos derrumbamos y decimos: "Hasta aquí llego yo, ya no hay nada más para mí, hice todo cuanto pude, mi vida es un fracaso."
Y esto puede ser cierto, pero... ¿Vale la pena hundirse en el lamento? ¿Perderse en el dolor resuelve algo? ¿Recomenzar sería utópico?
He estado en situaciones en las que he dicho que no existe mal peor. He perdido el rumbo y el dolor ha sido tan grande que pensé que no podría sobrevivirlo. En uno de esos momentos, quizás el más fuerte que me ha tocado vivir hasta hoy, abrí mis brazos al desgano y eché todo por la borda. (Drástico yo... ¿No?)
Vivía los días sólo por la testarudez de seguir con vida, o mejor dicho, viví ausente aún estando presente. Errante y sin sentido pasó mucho tiempo hasta que un día me dije: ¡¿Pero qué es lo que estoy haciendo?! ¿Qué clase de vida es esta? ¡¿Esta es manera?! ¡Ya no más, hoy cambio esto! Dios, he perdido mis fuerzas, dame las tuyas.
Me levanté decidido la mañana siguiente. Me miré al espejo, obligué a mis labios a esbozar una sonrisa y murmuré varias veces : Hoy enfrentas la vida diferente, tu ánimo es el mejor hoy. (Realmente no lo era. Y esa sonrisa es la más fea que haya visto en mi vida, pero sonrisa al fin.)
Busqué nuevas cosas que hacer mientras los días siguieron pasando junto al dolor, los malestares del sufrimiento, la apatía y la pesadez que aún me acompañaban. Pero me di cuenta de que comenzaban a aliviarse, ya le ponía menos atención, era más fácil sonreír por las mañanas. (Créanme que se fue poniendo más y más bonita esa sonrisa.)
Sin darme cuenta llegué a salir de ese estado definitivamente y miré a mi alrededor. Tenía nuevos amigos, nuevas aficiones, nueva energía, sonreía sólo y era feliz de nuevo.
Logré mi objetivo y les cuento que no fue nada simple, muchas veces tuve que esforzarme sobremanera para moverme y no dejarme consumir por aquel desgano.
Les regalo esta partecita de mí para que entiendan que sí se puede recomenzar, que no hay problema tan grande en la vida que no podamos superar, que cuando sientes que has tocado fondo el camino es sólo hacia arriba, que el dolor es pasajero solamente si lo dejamos ir. Si lo acunamos acabaremos en una espiral que consuma nuestras horas, terminaremos en una vida miserable y amargada.
Enfrentar nuestros problemas y dolencias con la actitud correcta nos ayuda, no tan solo a superarlo, sino a aprender de ellos, a sacar experiencias positivas, a autoevaluarnos y mejorarnos, nos enseña a crecer, nos regala una madurez que no se puede obtener de ninguna otra manera y que nos servirá por siempre, nos enseña a amarnos...
Si estás en un momento difícil en tu vida, busca consuelo en tu Padre que te ama con amor inmensurable, busca personas con la actitud positiva y que estén dispuestas a entenderte y ayudarte, busca nuevos retos que ocupen tu mente, sonríe aunque te duela hacerlo y busca tener buena actitud.
Si conoces alguien que pueda estar sufriendo o contrariado por los problemas, sé su apoyo, su alegría, su energía y fortaleza. De ahí nacen las mejores amistades, las irrompibles.
Jamás podremos evitar tener problemas o sufrimientos pero, aún de esos tragos amargos que nos tocan, podemos sacar experiencias buenas.
Todo está en cómo lo enfrentes tú.
jueves, 24 de abril de 2014
domingo, 20 de abril de 2014
En pos de tus sueños...
Como en muchos días, hoy me pregunto: ¿Qué es lo que quiero de la vida?
Esto lo hago como un ejercicio para recordarme dónde quiero estar en mi futuro y no perder mi rumbo en los afanes diarios, para no dar vueltas en círculos en la misma tierra pensando y soñando ver nuevos horizontes, para no poner como algo inalcanzable lo que ansío.
Así he comprobado que hay una lección que el tiempo da, y es que si estamos vivos siempre habrá posibilidad.
El perder la inocencia nos muestra nuestra dura realidad, las limitaciones a las que cada uno de nosotros debe hacer frente y decidir si cruza la frontera de lo imposible o mira la tierra prometida de lejos. Sí, con esto digo que Dios nos ha regalado la capacidad de ser en Él todo lo que deseamos ser. Nosotros decidimos hasta dónde empujamos entonces.
Jamás será fácil superar "lo imposible", y sólo será imposible si tú lo piensas así.
No hay edad, ni tiempo, ni fuerzas que te detengan si el deseo y el ímpetu que posees es mayor que los impedimentos que encuentres. Si vas con todo y decidido, la palabra "imposible" será un obstáculo más de los muchos que verás en el camino y que sin duda superarás.
Y podrán decirme que es muy cómodo de mi parte lanzar estas palabras al aire escondido detrás de mi puño y letra, que vivirlo es algo más. Pues sí, es cierto.
Mentiría si dijera que siempre he cumplido con lo que escribo aquí. Yo también he visto cosas imposibles, cosas que nunca he alcanzado, futuros que he abandonando en el camino.
Pero también he actuado tal cual describo y he vencido todo obstáculo impuesto por las circunstancias y por mi mente. Sin duda he sido el primer sorprendido del resultado, que ha ido aún más allá de lo que quise lograr.
Porque he vivido ambos extremos de la soga que se extiende en estas líneas es que tengo la certeza de que tú y yo poseemos todo lo necesario para lograr cuanto soñemos. Sin excepciones.
Pero debemos entender que: Entre más grande sea el sueño, más grandes los obstáculos e impedimentos a enfrentar.
Y te pregunto: ¿Te atreverías a soñar tan grande que los demás llamen tu sueño locura?
Estos son los sueños que, una vez traídos a la realidad, cambian el mundo.
Estos son los sueños para los que tú y yo fuimos creados.
Seguro ya has soñado los tuyos, pero... ¿Comenzarás a caminar en pos de ellos?
Esto lo hago como un ejercicio para recordarme dónde quiero estar en mi futuro y no perder mi rumbo en los afanes diarios, para no dar vueltas en círculos en la misma tierra pensando y soñando ver nuevos horizontes, para no poner como algo inalcanzable lo que ansío.
Así he comprobado que hay una lección que el tiempo da, y es que si estamos vivos siempre habrá posibilidad.
El perder la inocencia nos muestra nuestra dura realidad, las limitaciones a las que cada uno de nosotros debe hacer frente y decidir si cruza la frontera de lo imposible o mira la tierra prometida de lejos. Sí, con esto digo que Dios nos ha regalado la capacidad de ser en Él todo lo que deseamos ser. Nosotros decidimos hasta dónde empujamos entonces.
Jamás será fácil superar "lo imposible", y sólo será imposible si tú lo piensas así.
No hay edad, ni tiempo, ni fuerzas que te detengan si el deseo y el ímpetu que posees es mayor que los impedimentos que encuentres. Si vas con todo y decidido, la palabra "imposible" será un obstáculo más de los muchos que verás en el camino y que sin duda superarás.
Y podrán decirme que es muy cómodo de mi parte lanzar estas palabras al aire escondido detrás de mi puño y letra, que vivirlo es algo más. Pues sí, es cierto.
Mentiría si dijera que siempre he cumplido con lo que escribo aquí. Yo también he visto cosas imposibles, cosas que nunca he alcanzado, futuros que he abandonando en el camino.
Pero también he actuado tal cual describo y he vencido todo obstáculo impuesto por las circunstancias y por mi mente. Sin duda he sido el primer sorprendido del resultado, que ha ido aún más allá de lo que quise lograr.
Porque he vivido ambos extremos de la soga que se extiende en estas líneas es que tengo la certeza de que tú y yo poseemos todo lo necesario para lograr cuanto soñemos. Sin excepciones.
Pero debemos entender que: Entre más grande sea el sueño, más grandes los obstáculos e impedimentos a enfrentar.
Y te pregunto: ¿Te atreverías a soñar tan grande que los demás llamen tu sueño locura?
Estos son los sueños que, una vez traídos a la realidad, cambian el mundo.
Estos son los sueños para los que tú y yo fuimos creados.
Seguro ya has soñado los tuyos, pero... ¿Comenzarás a caminar en pos de ellos?
jueves, 10 de abril de 2014
La vida es frágil.
Hace unos días estaba en mi computadora, y entre una y otra cosa terminé en el oficio de hurgar en los perfiles de Facebook de mis amigos (raro en mí pues no lo utilizo mucho.)
Viendo el perfil de alguien que quiero mucho y que extraño sobremanera encontré la frase que lleva por título este escrito: "La vida es frágil." El leerla fue suficiente para perderme en mis pensamientos.
"La vida es frágil..." No puedo llegar a expresar cuánto me identifico con esa frase. Los pensamientos me llevaron a esos años de juventud temprana cuando compartía con uno de mis primos, que en ese tiempo éramos casi hermanos. Recuerdo su gracia ocurrente y su constante moverse, no podía estar tranquilo, su mente vivía en constante movimiento, creando, maquinando cómo meternos en problemas jajajaja.
Pasábamos mucho tiempo juntos. Las vacaciones de verano, las navidades y cualquier otro momento que se nos diera. Recuerdo que, en los instantes de reposo, solíamos planear nuestro futuro. Cómo viviríamos, qué haríamos juntos cuando fuéramos mayores, cómo juntaríamos nuestros hijos y les contaríamos de las cosas que estábamos viviendo. Oh, y él siempre vivía al límite de lo que podía. Créanme.
Fueron pasando los años y las responsabilidades que nos trae el crecer nos fueron distanciando, ya las cosas divertidas fueron quedando en un segundo plano, quizás más abajo.
Un día, en un tiempo navideño recibí la noticia de que estaba muy enfermo. Las responsabilidades me impedían ir inmediatamente a verlo y planifiqué ir a verlo más adelante. Para mi sorpresa su salud se deterioró increíblemente rápido y falleció en cuestión de días. Algo inesperado.
Ya no pude verlo más, ya no escuchaba su voz estruendosa y ronca, ya no estaba para hablarme lo que pensaba en todo momento a razón de cien pensamientos por segundo, ya no había tiempo de estar para él, el futuro que habíamos soñado juntos se había esfumado en un instante. Su vida, más joven que la mía, había llegado a su fin. "La vida es frágil."
Cada vez que puedo recuerdo que debo vivir el presente a pleno. El pasado es importante, sí. Los recuerdos y lo que vivimos dan forma a nuestra manera de vivir hoy, las experiencias nos llevan al presente, pero no son un todo. No podemos vivir atrapados mirando atrás.
El futuro es importante también, nos marca una pauta para saber cómo podemos llegar del lugar donde estamos a lo que soñamos, pero no es un todo. El presente, el ahora es lo que realmente importa.
¿Saben cómo nos damos cuenta de eso? Cuando sucede algo que vira nuestra atención a lo que vivimos. Una enfermedad, una mala noticia, una preocupación imperante que no da margen de tiempo. Ahí lo que pasó ya y lo que buscamos en el futuro se vuelven borrosos y nos viramos a ese momento presente.
No esperemos que lleguen esos momentos para volcarnos al presente. Vivamos la vida hoy, disfrutemos cada día tal cual y se nos dio, pongamos atención a las pequeñas cosas, detalles... Disfrutemos el hoy.
La vida es frágil...
Viendo el perfil de alguien que quiero mucho y que extraño sobremanera encontré la frase que lleva por título este escrito: "La vida es frágil." El leerla fue suficiente para perderme en mis pensamientos.
"La vida es frágil..." No puedo llegar a expresar cuánto me identifico con esa frase. Los pensamientos me llevaron a esos años de juventud temprana cuando compartía con uno de mis primos, que en ese tiempo éramos casi hermanos. Recuerdo su gracia ocurrente y su constante moverse, no podía estar tranquilo, su mente vivía en constante movimiento, creando, maquinando cómo meternos en problemas jajajaja.
Pasábamos mucho tiempo juntos. Las vacaciones de verano, las navidades y cualquier otro momento que se nos diera. Recuerdo que, en los instantes de reposo, solíamos planear nuestro futuro. Cómo viviríamos, qué haríamos juntos cuando fuéramos mayores, cómo juntaríamos nuestros hijos y les contaríamos de las cosas que estábamos viviendo. Oh, y él siempre vivía al límite de lo que podía. Créanme.
Fueron pasando los años y las responsabilidades que nos trae el crecer nos fueron distanciando, ya las cosas divertidas fueron quedando en un segundo plano, quizás más abajo.
Un día, en un tiempo navideño recibí la noticia de que estaba muy enfermo. Las responsabilidades me impedían ir inmediatamente a verlo y planifiqué ir a verlo más adelante. Para mi sorpresa su salud se deterioró increíblemente rápido y falleció en cuestión de días. Algo inesperado.
Ya no pude verlo más, ya no escuchaba su voz estruendosa y ronca, ya no estaba para hablarme lo que pensaba en todo momento a razón de cien pensamientos por segundo, ya no había tiempo de estar para él, el futuro que habíamos soñado juntos se había esfumado en un instante. Su vida, más joven que la mía, había llegado a su fin. "La vida es frágil."
Cada vez que puedo recuerdo que debo vivir el presente a pleno. El pasado es importante, sí. Los recuerdos y lo que vivimos dan forma a nuestra manera de vivir hoy, las experiencias nos llevan al presente, pero no son un todo. No podemos vivir atrapados mirando atrás.
El futuro es importante también, nos marca una pauta para saber cómo podemos llegar del lugar donde estamos a lo que soñamos, pero no es un todo. El presente, el ahora es lo que realmente importa.
¿Saben cómo nos damos cuenta de eso? Cuando sucede algo que vira nuestra atención a lo que vivimos. Una enfermedad, una mala noticia, una preocupación imperante que no da margen de tiempo. Ahí lo que pasó ya y lo que buscamos en el futuro se vuelven borrosos y nos viramos a ese momento presente.
No esperemos que lleguen esos momentos para volcarnos al presente. Vivamos la vida hoy, disfrutemos cada día tal cual y se nos dio, pongamos atención a las pequeñas cosas, detalles... Disfrutemos el hoy.
La vida es frágil...
jueves, 3 de abril de 2014
Como una explosión atómica.
Lo que escribo hoy viene inspirado en la iniciativa de un amigo que ha comenzado un proyecto llamado "Agresive Generation" (Generación Agresiva), el cual apoyo 110% (Hno. Rafa, si llegas a ver esto te mando un abrazo.)
La cuestión es que cuando escuché el nombre por primera vez, me chocó mucho que fuera para un proyecto cristiano porque me sonaba... Mmm... ¿Cómo decirlo?... ¡Agresivo!
Pero me puse a cavilar sobre eso y terminé cayendo en la pequeña clasesita que les voy a dar ahora.
(ADVERTENCIA: Lo que estás a punto de leer no genera interés de masas, puede ser extremadamente aburrido y sólo servirá y cobrará sentido una vez que yo vaya a concluir. Detenerse si se aburren o se pierden aún en mi esfuerzo por hacerlo simple e interesante.)
Las explosiones atómicas.
Históricamente hemos visto el daño que causan las explosiones atómicas.
Pero... ¿Cómo se originan? ¿De dónde viene tanto daño? ¿Cómo es que elementos encontrados en la naturaleza pueden ser responsables de desastres tan impresionantes?
Se eligieron materiales de núcleos pesados e inestables, como el uranio y el plutonio, y el proceso consiste en disparar neutrones a gran velocidad para fisurar dichos núcleos y al romperlos se transforman en materia de núcleos más ligeros y estables.
Esto a razón de millones de núcleos cambiando por segundo en un mismo punto crea una onda expansiva que arrasa con todo a su paso.
Si se dejara suceder de manera natural el conteo de cambio fuera tan pequeño que no hiciera diferencia alguna o peor aún, la materia sostuviera su estabilidad crítica, pero estabilidad al fin.
Nota: No es lo que se quiere en estos procesos.
(Aquí termina la aburrida clase, si fuiste valiente y llegaste a este punto tu recompensa será la conclusión. Felicidades.)
Así como esas explosiones atómicas debemos ser nosotros. Poseemos algo que es nuestro, pero no nos pertenece por entero. Es nuestro, pero es de todos.
Debemos dejar saber a los demás en maneras llamativas, impresionantes, originales, a GRANDES escalas que Dios los ama tal y como son, que espera por ellos tal y como están, que su amor es infinito, que Él tiene tanto para ellos, que los considera perfectos aún con todos sus errores porque mira el producto final y no el estado actual...
Todo esto y mucho, mucho más es lo que debemos llevar. Pero una vez alcanzamos nuestra parte comunicamos esto de manera casual y sin esfuerzos, de manera normal. Eso denota que ni nosotros mismos entendemos la magnitud de lo que nos ha alcanzado. Así no se generan los grandes cambios.
Si todos nosotros, como cada uno de esos núcleos nos fisuramos y reventamos porque entendemos que lo que hay en nosotros es tan grande que no cabe en nuestro interior, crearemos una reacción en cadena que va a desolar el reino del mal, va a romper con todas las costumbres contrarias a Dios y revolucionaremos nuestro entorno a razón de metros por segundo, cambiaremos el panorama mundial en meses, días, horas, en segundos.
Y me pongo a pensar. Cuántas cosas lográramos si actuáramos de manera "Agresiva".
La cuestión es que cuando escuché el nombre por primera vez, me chocó mucho que fuera para un proyecto cristiano porque me sonaba... Mmm... ¿Cómo decirlo?... ¡Agresivo!
Pero me puse a cavilar sobre eso y terminé cayendo en la pequeña clasesita que les voy a dar ahora.
(ADVERTENCIA: Lo que estás a punto de leer no genera interés de masas, puede ser extremadamente aburrido y sólo servirá y cobrará sentido una vez que yo vaya a concluir. Detenerse si se aburren o se pierden aún en mi esfuerzo por hacerlo simple e interesante.)
Las explosiones atómicas.
Históricamente hemos visto el daño que causan las explosiones atómicas.
Pero... ¿Cómo se originan? ¿De dónde viene tanto daño? ¿Cómo es que elementos encontrados en la naturaleza pueden ser responsables de desastres tan impresionantes?
Se eligieron materiales de núcleos pesados e inestables, como el uranio y el plutonio, y el proceso consiste en disparar neutrones a gran velocidad para fisurar dichos núcleos y al romperlos se transforman en materia de núcleos más ligeros y estables.
Esto a razón de millones de núcleos cambiando por segundo en un mismo punto crea una onda expansiva que arrasa con todo a su paso.
Si se dejara suceder de manera natural el conteo de cambio fuera tan pequeño que no hiciera diferencia alguna o peor aún, la materia sostuviera su estabilidad crítica, pero estabilidad al fin.
Nota: No es lo que se quiere en estos procesos.
(Aquí termina la aburrida clase, si fuiste valiente y llegaste a este punto tu recompensa será la conclusión. Felicidades.)
Así como esas explosiones atómicas debemos ser nosotros. Poseemos algo que es nuestro, pero no nos pertenece por entero. Es nuestro, pero es de todos.
Debemos dejar saber a los demás en maneras llamativas, impresionantes, originales, a GRANDES escalas que Dios los ama tal y como son, que espera por ellos tal y como están, que su amor es infinito, que Él tiene tanto para ellos, que los considera perfectos aún con todos sus errores porque mira el producto final y no el estado actual...
Todo esto y mucho, mucho más es lo que debemos llevar. Pero una vez alcanzamos nuestra parte comunicamos esto de manera casual y sin esfuerzos, de manera normal. Eso denota que ni nosotros mismos entendemos la magnitud de lo que nos ha alcanzado. Así no se generan los grandes cambios.
Si todos nosotros, como cada uno de esos núcleos nos fisuramos y reventamos porque entendemos que lo que hay en nosotros es tan grande que no cabe en nuestro interior, crearemos una reacción en cadena que va a desolar el reino del mal, va a romper con todas las costumbres contrarias a Dios y revolucionaremos nuestro entorno a razón de metros por segundo, cambiaremos el panorama mundial en meses, días, horas, en segundos.
Y me pongo a pensar. Cuántas cosas lográramos si actuáramos de manera "Agresiva".