13 No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia.
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Cuando Pablo utiliza el término "instrumentos de injusticia", él usa una palabra que hace referencia a una herramienta o arma.
Nuestras habilidades, capacidades y nuestros órganos pueden servir para muchos propósitos, buenos y malos.
En el pecado, todas las partes de nuestro cuerpo son vulnerables.
En Cristo, cada parte puede ser un instrumento para el servicio, y es aquel a quien le ofrecemos nuestro servicio que hace la diferencia.
Somos como los láseres que pueden hacer agujeros destructivos en el acero o hacer una cirugía de catarata trabajando en un lugar tan delicado como el ojo para dar salud.
¿Te entregarías completamente a Dios, pidiéndole que haga un buen uso de ti para su gloria?