jueves, 20 de febrero de 2014

Cuando amas lo que haces...

Nunca he tenido las fuerzas para mantenerme haciendo algo que no ame, no soy como esas personas que pueden llevar actividades solo por un compromiso, las llevan como su cruz y penitencia, a veces de por vida.

Pero... ¿Es esa manera de vivir?
No lo creo.

Que amemos algo o alguien no significa que no nos causará dolor y sufrimiento. Por el contrario, el amor duele a cada paso, pero el simple hecho de amarlo nos hace la vida más llevadera.

Si amando lo que hacemos tenemos momentos en los que queremos abandonarlo todo y decimos "hasta aquí llego" aunque luego pensemos y entendamos que el amor pesa mucho más. Imagínense lo que causa el no amarlo. No quiero pensar en vivir una vida donde todo lo que haga sea por compromiso u obligación más que por amor.

Cuando uno ama lo que hace las horas pasan más rápido, cada problema encuentra una solución en vez de que cada solución encuentre un problema.

Cuando amas lo que haces todos lo notan, te destacas aún sin querer hacerlo y pareciera que trabajaras por ello sin esfuerzo.

Hay casos, como el mío, en que el amor por lo que hacemos no fue "a primera vista", que tuvimos que integrarnos, conocer el medio y luego con la práctica y el tiempo nació el amor. Otros saben exactamente lo que quieren y su amor nace mucho antes del comienzo. Otros no saben (y tal vez nunca sepan) qué es amar lo que se hace.

Pero siempre tendrás la opción de comenzar de nuevo, de hacer las cosas que amas y de amar las cosas que haces (que aunque es igual, no es lo mismo).

Busca llenar tus horas de las cosas que amas y no sentirás que debes hacer un esfuerzo sobrenatural para llevarlas a cabo con excelencia.

Si no conoces lo que amas comienza a buscarlo entre las cosas para las que tienes habilidad, entre tus talentos y te garantizo que encontrarás lo que amas hacer entre ellos.

No te rindas si no encuentras lo que amas de a una, puede tomar tiempo, pero te aseguro que no te arrepentirás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario