“Ella decidió quedarse con él porque la
amaba,
Él le enseñó una nueva forma de amar,
Ella no lo cambiaría por nada”.
Hace unas semanas escribí esta
frase en Facebook y alguien me comentó: “¡Qué
linda! ¿De qué película es?” Le dije: “No….de
ninguna”.
Así que decidí aprovechar esta
oportunidad para hablar de la historia tras estos versos….
Ella nació y creció como las
flores silvestres, como los animales del campo: sin saber por qué, sin entender
para qué, por qué o para quién vivía; anduvo errante por la vida durante mucho
tiempo hasta que sintió la necesidad de amar y ser amada…. Sí… porque, resulta
que los seres vivientes con alma, cuerpo y espíritu sienten esta necesidad sin
poder explicar su origen; de hecho, a mi modo de verlo, es una necesidad más intensa
y profunda que dormir, comer, o respirar.
¿Quién no ha perdido el deseo de
dormir, comer o respirar por la falta de amor? De ahí mi conclusión de que amar
y ser amado es más importante que la necesidad de vivir.
Así que ella comenzó esa búsqueda
que durante mucho tiempo no dio buenos frutos. Los que se le ofrecieron como
amores resultaron ser pasajeros, desgastantes; en algún punto su búsqueda
limpia y pura perdió sentido y se entregó al nivel mediocre de amar a través de
los placeres sensoriales que muchos eligen en esta vida. Sin embargo, en lo
profundo de su ser esa necesidad se mantuvo, dormida pero allí estaba.
Cuando lo conoció, para ella sólo
fue alguien más de esos que llegan, te absorben y luego se van. Cuando le dijo
que la había estado buscando durante mucho tiempo, pero ella siempre se iba en
otra dirección, dudó:
-
¿Por qué no
me dijiste?
-
No me
dejaste.
-
¿Por qué
apareces ahora cuando ya no tengo esperanzas de nada?
-
Porque solo
hasta ahora te fijaste en que estoy aquí.
-
Ya no tengo
corazón para darte, está maltratado y desgastado… lo poco que queda de él…
-
Para mí eso
no es problema, yo lo puedo restaurar.
-
¿En serio
puedes? ¿Cómo?
-
Con mi amor.
Y así fue como ella se dio la
oportunidad de amar y ser amada por primera vez en su vida. El cumplió lo que
le dijo, su amor le devolvió la esperanza perdida. Sin embargo, luego de un
tiempo se sintió con la fuerza suficiente para seguir viviendo a su manera,
independiente. Ahora tenía alas y decidió volar.
El no la detuvo, parte de lo que
hacía de él alguien tan especial es que nunca la obligaría a lo que ella no
quisiera y hasta ahora había cumplido su promesa. No iba a retenerla a la
fuerza.
¿Acaso su amor no fue suficiente?
Claro que sí. Pero ella aún no lo sabía y debía descubrirlo por sí misma.
El tiempo pasó hasta que
volvieron a encontrarse, ella estaba más rota que antes, más desgastada, había
perdido el brillo que tuvo con él… La encontró en un callejón viviendo de las
sobras que la gente dejaba y al verlo no pudo disimular su vergüenza. El se
acercó, la besó, la abrazó, lloró con ella… La desconcertó, no lo podía
entender… ¿Acaso él la seguía amando? No, no podía ser así, ha de ser pura
lástima. Era demasiado perfecto y bueno para ser cierto. La llevó de vuelta a
casa. La alimentó, bañó, vistió y amó.
-
¿En verdad
me amas a pesar de todo?
-
Sí.
-
No entiendo
por qué.
-
Elegí
hacerlo y no puedo quebrantar mi voluntad así como no puedo quebrantar la tuya.
Esas palabras se convirtieron en
un eco que recorrió todo su ser, “elegí
amarte pase lo que pase”... Ese amor la cautivó. Como un ave que ve al fin
su jaula abierta, ella entendió que tenía la libertad de irse cuando quisiera.
Pero esta vez se dio cuenta que no tenía la necesidad de escaparse para volar,
descubrió que volaba en sus abrazos… ¿Qué más podía pedir? Al fin tenía lo que
tanto había buscado, al fin amar y ser amada se convirtió en una realidad para
ella. Sabía que si existieran mil cosas que buscaran separarla de él, aún
existirían mil y una para traerla de regreso; sabía que ese amor decidido y
furiosamente fiel se había metido a cada célula de su ser y nunca estaría tan
lejos que no pudiera encontrar el camino de vuelta… descubrió que ese amor es un
sello eterno que nada ni nadie puede borrar... descubrió su por qué, para qué y
para quién existía…

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