"Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando." --Pablo Picasso.
Hace un tiempo mi hermanita más pequeña me dijo esta frase e hizo un comentario sobre una situación trivial en mi vida. En ese momento no le di mucha importancia a lo que tratamos, pero la frase se quedó bailando en mi cabeza. Así que, como es costumbre, me puse a pensar.
La mayoría de nosotros, por no decir todos, nos sentamos a esperar la inspiración para comenzar alguna actividad en nuestras vidas. (Actividad de cualquier índole.)
Esperamos pacientemente a ver si se nos ilumina la mente y damos con esa ingeniosa idea que nos lleve al éxito de manera instantánea o progresiva. Luego de que nada nos llega, descartamos la idea por falta de inspiración. "Eso no es lo de nosotros" decimos.
¡Error!
El éxito llega a nuestras vidas bajo la premisa de intentarlo y equivocarnos, y las grandes ideas surgen de estar empapados de lo que queremos lograr, de haber intentado, e intentado, e intentado, e intentado, e intentado, e intentado, e intentado... En uno de esos intentos es seguro que daremos con una idea genial que revolucionará todo lo que hemos hecho y haremos con nuestro proyecto, y hasta puede que digamos: "¿Pero cómo es que no lo había visto de esta manera? ¡Es que es lógico!"
Si no comenzamos lo que queremos, no podremos mejorarlo en ninguna manera. ¿Cómo podríamos mejorar el estado de algo que no tenemos un parámetro real sobre el cual trabajar?
Entonces, piensa tranquilamente en nuestra frase elegida y espero que la próxima vez que te llegue un ataque de inspiración, te encuentre trabajando. Porque tendrá más sentido e irá más acorde con lo que hasta el momento has logrado, por mucho o poco que sea.
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