Como seres humanos nos gusta comparar nuestros músculos, ponernos a luchar para ver quién es más fuerte y nos gusta comparar los logros para impresionar a otros. "Nos gusta el poder."
Cada una de nuestras vidas están llenas de propósitos, sueños, anhelos, aspiraciones, decisiones,... Vamos en pos de alcanzar metas y de ocuparnos de ser felices, vivir mejor, saber más, etcétera.
¡¿Está mal esto?!
No, nunca estará mal ocuparse de triunfar. Muy por el contrario, fuimos creados para ganar. No se trata sólo de tu actitud, sino también del medio que utilices para lograr lo que te propones.
Si te crees competente en tu poder y tus fuerzas te tengo una mala noticia, ellos tienen límite y se agotan. Y es que nos enfocamos en lograr nuestros proyectos de vida sin tomar en cuenta nuestras debilidades.
Son tantas las áreas de las que debemos ocuparnos que no a todas ponemos la misma fuerza, ni determinación o atención; Dando como resultado que unas pocas las completemos a la perfección, otras, aunque logros, son sin calidad y otras se esfuman con el viento quedando sólo en sueños, dejándonos sensaciones de una vida inconclusa que nos hace sentir incompletos.
Y un detallito más: Con frecuencia Dios frustra los planes que hacemos con una actitud altiva y egoísta.
Dura de tragar esta cerecita en el pastel. ¿No?
La palabra nos enseña en 2 Corintios 3:5
"No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros, sino que nuestra competencia proviene de Dios."
Cuando depositamos nuestros proyectos en la mano del Todopoderoso, dándole total control sobre ellos antes de actuar e ir por la vida tratando de lograrlos, los resultados sin duda serán muy diferentes.
Si aprendemos de nuestros fracasos con humildad llegaremos a entender que sin Dios nada podemos hacer. En Él veremos fortalecerse nuestras debilidades dejando entonces de preocuparnos por ellas y tratando de pasar más tiempo en su presencia.
La única manera en la que podemos ser verdaderamente ganadores es vaciándonos de nosotros mismos y llenándonos del poder de Dios, porque:
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4:13
Bendiciones.
Yrayda Joaquín.
