viernes, 24 de julio de 2015

Un Dios Real.

¿Cuántas veces nos ha pasado que llegamos a escuchar y aprender tanto acerca del Señor que se nos olvida cuan real es Él?

Comenzamos a querer llenar nuestra sed de cosas sobrenaturales cuando hasta en las cosas más prácticas Él es tan real. Pareciera que sólo es real en los servicios de la iglesia, en las reuniones de oración, en la célula o grupo, en los congresos y poderosas conferencias; pero... ¿Qué tan real es cuando estás solo o sola? Cuando estás en tu habitación y no hay más compañía, cuando la música de adoración tan perfecta ya no está sonando, cuando vuelves a caer en la "realidad" y ves que todo sigue "igual". ¿Qué tan "REAL" es el Señor en ese momento en tu vida? Cuando ya no hay necesidad de sonreír porque nadie ve...

Ese es el preciso momento cuando el Señor quiere que lo conozcas en el lugar más real que existe, en la INTIMIDAD.

Deja de tener un Dios de eventos y disfruta cada momento de tu vida de lo Real es Él.

«Aunque un ejército poderoso me rodee, mi corazón no temerá. Aunque me ataquen, permaneceré confiado. Lo único que le pido al SEÑOR —lo que más anhelo— es vivir en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, deleitándome en la perfección del SEÑOR y meditando dentro de su templo. Pues él me ocultará allí cuando vengan dificultades; me esconderá en su santuario. Me pondrá en una roca alta donde nadie me alcanzará.»
*** Salmos 27:3-5 NTV

Pastor Byron Lechuga.
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