jueves, 13 de agosto de 2015

Un momento de intimidad con Jesús.

Basado en el extracto bíblico de Lucas 7:37-38

Narraremos la historia de una prostituta sin nombre la cual, para hacerlo más personal, llamaremos Nadiya. Cabe destacar que, en el contexto histórico, las mujeres prostitutas eran rechazadas por la población de "moral" reconocida para no tener parte con ella y su destino, además de evitar ser relacionados con ellas en cualquier manera, así que buscaban estar lo más lejos posible.

Y así comienza nuestra historia...

Nadiya cuidadosamente peinó sus cabellos largos y gruesos antes de poner cubierta sobre su cabeza para camuflarse un poco. Tenía miedo, sí, pero estaba tan emocionada. Sus manos temblaban mientras entraba el frasco de perfume en la manga de su ropa. Su sueño de verlo cerca iba a hacerse realidad, tal vez incluso tocarlo. Y en lo profundo de su corazón llevaba la esperanza de que Él pudiera verla, que pudiera fijarse en ella de alguna manera. 

Si sólo pudiera entrar en el pórtico de la casa de Simón -pensaba-, he aquí yo pudiera encontrar donde están comiendo.

Se quedó en las sombras mientras caminaba por la calle, con plena conciencia de que la gente la reconocía y se alejaba mientras ella se acercaba. A nadie le interesa la vida de una prostituta. Pero ella estaba acostumbrada a eso. No es que estar acostumbrada le había quitado el dolor, pero comprendía. 

Y, sin embargo... ¿Sería que tal vez la vida humillante de pecado y de la degradación había terminado para ella? ¿La había superado? ¡Tal vez Él la liberaría...!

Ella por primera vez escucho de Él el día que enseñó a las multitudes, y le había seguido desde entonces a lo lejos. A veces se perdía en la multitud o en cuclillas detrás de los árboles y las rocas. Habían días en que no había nadie alrededor que la conociera y ella tenía la oportunidad de ayudar a preparar las comidas y servir a Jesús y sus discípulos.

¡Ahí está su casa! -un frío corrió por su espinazo por al fin ver su destino aproximarse-. Sé que la gente puede escuchar los latidos de mi corazón -pensaba- ¡Espera! Está abierta la entrada a las habitaciones de los criados. Voy a entrar ahí. -su mente hilaba mil pensamientos veloces-.

Se dirigió rápidamente hacia la puerta oscura y luego caminó hacia los sonidos de la cocina.
¡Le oigo hablar! Oh, por favor, déjenme estar cerca de Él sólo por esta vez. Siempre he querido mostrarle cuánto le amo...

Se deslizó en silencio hacia una puerta abierta justo detrás de Jesús. Luego, con una respiración profunda entró en la habitación, se arrodilló junto a él y besó sus pies. Fue notable e incómoda la forma en que todos dejaron de hablar y comer para fijar su atención en ella. Estaban sorprendidos (de eso no había ninguna duda) y el silencio la condenaba.

Nadiya lloró mientras vertía el perfume, sus lágrimas mezclándose con el aceite perfumado. Luego se soltó el pelo y empezó a secar sus preciados y benditos pies.

* * *

Jesús habló con Simón y los otros descansando en la mesa ese día. Él habló con Nadiya también. Ella se fue limpia y perdonada, sabiendo que le devolvió el amor y que ella era especial para Él. 

No supimos nada más sobre ella, pero quiero creer que se mantenía con denuedo en su nueva vida. Ella hizo todo un espectáculo de sí misma ese día. Me imagino que le tomó mucho tiempo darle forma a su plan y además llevarlo a cabo. La primera impresión que tuve fue: "¡Qué valor!" Pero no. No fue el coraje que condujo a Nadiya a la casa de Simón. Fue el amor y el deseo de demostrarlo.
 
Y así, la prostituta sin nombre vive a través de la historia bíblica, mientras que de los príncipes y los procuradores y de los escribas y fariseos, de los hombres poderosos y de los hombres fuertes, sabios y ricos  que comieron con Jesús, desde hace mucho tiempo ya han sido olvidados. 

¿Era el anhelo de Nadiya la fama? Para nada, simplemente amó mucho y lo demostró.

*Señor, enséñame a amarte tanto como ella te amó y a demostrarlo cada día de mi vida. Muéstrame el camino para tener esa intimidad contigo siempre y así derramar mi corazón a tus pies.

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