Y he podido palpar de primera mano cómo ha decaído la humanidad en los últimos años. Cada día un paso más abajo que el anterior, y al pensar para mí mismo que lo he visto todo y que como raza hemos tocado fondo, al siguiente día me sorprende la manera creativa en las que buscamos nuevas formas de llegar más bajo.
No es que sea pesimista, sé que existen muchas personas de bien, creo que podemos comenzar un cambio positivo si nos disponemos. La cuestión es que la humanidad no va en esa dirección.
Y en una de mis oraciones a Dios me acerco, hastiado ya de toda esta podredumbre que apesta cada día más y alterado le pregunto...
¿Por qué nos has abandonado Dios? ¿Qué acaso no piensas que quedan personas de bien en la tierra? ¿Qué es todo esto que está pasando? Jóvenes suicidándose a diario porque no encuentran una salida, todos buscando su propio beneficio de todas las situaciones, ya el amor y la empatía han muerto, no nos duele nada del prójimo, cada vez más violencia, infantes abandonados, ya no hay familias, la humanidad sólo quiere vivir del consumismo, las apariencias y los placeres.
¿Qué es lo que pasa, qué es lo que pasa Dios? ¿Acaso no ves que necesitamos tu intervención pero ya? ¿Dónde está el Dios de Elías que de cuando en vez se dejaba oír? ¿Dónde está ese Dios de Daniel que evitó que lo comieran los leones? ¿Dónde está el Dios de los tres que no pudieron ser quemados en Babilonia? ¿Dónde está el Dios de José que aún en los tiempos difíciles le mostró que estaba a su lado y le enseñó una salida? ¿Dónde está ese Dios de David que lo sacó del olvido, lo cuidó aún cuando se equivocaba y guió su vida cada día hasta el fin? ¿Dónde está ese Dios de Josué que siempre se dejó ver en poder y gloria? ¿Dónde está el Dios que honró a Ester?...
Lágrimas de rabia corrían por mi rostro al no entender cabalmente lo que estaba sucediendo y por qué sentía que no había salida para eso.
Salí de allí sin una respuesta y comenzó a pasar el tiempo, pero mi Dios no se quedó callado y su respuesta no es lo que imaginé que sería.
Pero qué necio y arrogante eres, crees que puedes cuestionarme y que yo atendería a tu llamado cual sirviente. Te gusta jugar al moralismo y preguntar cosas de las que ya sabes la respuesta hace mucho tiempo. Yo sigo hablando, ahora más que antes; sigo contestando, ahora más que ayer; quien me quiere oír, me escucha; quien recibe mi amor, recibe un amor incomparable e incomprensible; quien me busca, me encuentra; soy más accesible que en el pasado. Ansío que la humanidad entienda que me necesita y busque mi rostro.
¿Cómo crees que puedo derramar mi Espíritu si mis hijos no se vuelven a mí?
Mi rostro ya apuntaba directamente al suelo al entender que en mi desesperación había sido arrogante y había olvidado quién era Dios. Ya estaba totalmente convencido de mi error.
¿Crees que ya terminé contigo? Ármate de la valentía con la que primero me enfrentaste porque por cada pregunta de las que me hiciste yo te haré una y tú me las contestarás.
¿Dónde están los hombres como Elías que dejaron todo por seguirme, que rompieron todo compromiso con el mundo por agradarme? ¿Dónde están los tres de Babilonia que antes que ceder a las demandas prefirieron ser quemados? ¿Dónde está aquel Daniel que abiertamente me adoraba con todo su ser? ¿Dime dónde está la santidad de aquel José? ¿Dónde está David que aún niño enfrentó y mató al gigante en mi nombre y en su vida siempre fui primero? ¿Dónde encuentro a los sucesores de Josué? ¿Dónde están las mujeres que viven la entrega que vivió Ester?
Leer sobre ellos es muy fácil, pero estar en los zapatos... Ahí es que verdaderamente se entiende por lo que ellos tuvieron que pasar en mi nombre.
Sí, la humanidad va camino al despeñadero y no quieren entenderlo. Mas si se volvieran a mí y me buscaran, si renovaran su fe y entrega, si me amaran como aman sus caminos y olvidaran los rencores... Yo abriría las ventanas de los cielos y en este instante la tierra completa viera mi poder, pero mientras sólo repito el mensaje de la cruz: "Si me buscan les daré vida en abundancia."
¿Qué es lo que pasa, qué es lo que pasa Dios? ¿Acaso no ves que necesitamos tu intervención pero ya? ¿Dónde está el Dios de Elías que de cuando en vez se dejaba oír? ¿Dónde está ese Dios de Daniel que evitó que lo comieran los leones? ¿Dónde está el Dios de los tres que no pudieron ser quemados en Babilonia? ¿Dónde está el Dios de José que aún en los tiempos difíciles le mostró que estaba a su lado y le enseñó una salida? ¿Dónde está ese Dios de David que lo sacó del olvido, lo cuidó aún cuando se equivocaba y guió su vida cada día hasta el fin? ¿Dónde está ese Dios de Josué que siempre se dejó ver en poder y gloria? ¿Dónde está el Dios que honró a Ester?...
Lágrimas de rabia corrían por mi rostro al no entender cabalmente lo que estaba sucediendo y por qué sentía que no había salida para eso.
Salí de allí sin una respuesta y comenzó a pasar el tiempo, pero mi Dios no se quedó callado y su respuesta no es lo que imaginé que sería.
Pero qué necio y arrogante eres, crees que puedes cuestionarme y que yo atendería a tu llamado cual sirviente. Te gusta jugar al moralismo y preguntar cosas de las que ya sabes la respuesta hace mucho tiempo. Yo sigo hablando, ahora más que antes; sigo contestando, ahora más que ayer; quien me quiere oír, me escucha; quien recibe mi amor, recibe un amor incomparable e incomprensible; quien me busca, me encuentra; soy más accesible que en el pasado. Ansío que la humanidad entienda que me necesita y busque mi rostro.
¿Cómo crees que puedo derramar mi Espíritu si mis hijos no se vuelven a mí?
Mi rostro ya apuntaba directamente al suelo al entender que en mi desesperación había sido arrogante y había olvidado quién era Dios. Ya estaba totalmente convencido de mi error.
¿Crees que ya terminé contigo? Ármate de la valentía con la que primero me enfrentaste porque por cada pregunta de las que me hiciste yo te haré una y tú me las contestarás.
¿Dónde están los hombres como Elías que dejaron todo por seguirme, que rompieron todo compromiso con el mundo por agradarme? ¿Dónde están los tres de Babilonia que antes que ceder a las demandas prefirieron ser quemados? ¿Dónde está aquel Daniel que abiertamente me adoraba con todo su ser? ¿Dime dónde está la santidad de aquel José? ¿Dónde está David que aún niño enfrentó y mató al gigante en mi nombre y en su vida siempre fui primero? ¿Dónde encuentro a los sucesores de Josué? ¿Dónde están las mujeres que viven la entrega que vivió Ester?
Leer sobre ellos es muy fácil, pero estar en los zapatos... Ahí es que verdaderamente se entiende por lo que ellos tuvieron que pasar en mi nombre.
Sí, la humanidad va camino al despeñadero y no quieren entenderlo. Mas si se volvieran a mí y me buscaran, si renovaran su fe y entrega, si me amaran como aman sus caminos y olvidaran los rencores... Yo abriría las ventanas de los cielos y en este instante la tierra completa viera mi poder, pero mientras sólo repito el mensaje de la cruz: "Si me buscan les daré vida en abundancia."
No hay comentarios:
Publicar un comentario