Yo no fui la excepción a esta nueva tendencia. Ver mis héroes favoritos de la infancia encarnarse en seres reales, o virtuales pero con una increíble cercanía a la realidad, me hacía poner la piel de gallina. Me emocionaba ver como pateaban el trasero de sus enemigos mientras borraban ciudades completas de la faz de la tierra... ¡Uff!
Pero mi Dios amado no desaprovecha ninguna oportunidad para hablarme y enseñarme, así que me mostró la realidad fuera de aquella fantasía.
No recuerdo exactamente si miraba una de esas series o una película cuando, de estar inmerso como si estuviera peleando junto a ellos en una de esas interminables batallas, fui puesto fuera donde podía verlo con raciocinio.
Todos esos súper héroes, humanos comunes que fueron genéticamente modificados por algún accidente o situación que vivieron y el azar del destino los llevó a poseer algún tipo de poder y a hacerse de algunos enemigos con los cuales se enfrentan en batalla férrea, supuestamente para librar la humanidad de la maldad de aquellos que se le contraponen.
Pero en el proceso afectan una cantidad de ciudades y personas, y aunque siempre derrotan al villano, sólo ganan la batalla; pero la guerra seguirá por siempre.
Esto me puso a pensar seriamente y a redefinir mi postura sobre lo que verdaderamente es un héroe.
Jesucristo, siendo Dios, vino a la tierra y se hizo un hombre común (el proceso inverso) y vivió para servirnos y enseñarnos. En el camino se hizo de muchos enemigos y a pesar de sus diferencias no los combatió hasta la muerte, sino que los amó tanto que entregó su vida por ellos y por nosotros para que TODOS tuviéramos una nueva oportunidad de separarnos del camino de perdición y así acceder al camino de la vida eterna a través de Él.
No usó más súper poder que la fe para hacer lo imposible posible, no tuvo que destrozar ciudades en batallas interminables y aún así venció, cambió el destino de la humanidad para siempre y trajo consigo una esperanza que ha permanecido y permanecerá por los siglos de los siglos, el mal fue vencido a través del amor y no de la fuerza.
Esta y miles de razones más hacen de Jesucristo mi héroe, dejando muy pequeñitos aquellos que fueran mis héroes de infancia.
Y lo que más me apasiona de todo esto es que la biblia resume la historia en un sólo verso para que todos podamos conocer rápidamente de un amor incondicional que nos regala una nueva oportunidad.
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Luis Acosta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario