martes, 20 de marzo de 2018

¿Por qué las mujeres piden igualdad?

De entrada debo decir que no estoy de acuerdo con la "igualdad de género" como tal, porque NO SOMOS IGUALES.


Pero antes de que me crucifiques (porque sé que en este punto ya hay muchos enojados) lee todo lo que tengo que decir. Estoy seguro de que convenceré a más de uno al final.

Sí, no somos iguales. Mujeres y hombres somos muy distintos en naturaleza física, cognitiva y de personalidad; con fortalezas y debilidades muy distintas, a pesar de las muchas similitudes.

Y es por eso que ahora te presento el concepto de "equidad de género". En vez de recibir un trato igualitario, que en muchos casos puede ser injusto en extremo, sería mejor recibir un trato equitativo.

Para entender lo que arriba describo debemos adentrarnos en las definiciones de "igualdad" y "equidad" que son conceptos cercanos, pero diferentes en su fin.

La igualdad es el principio que reconoce una equiparación en cuanto a derechos y obligaciones de las diferentes partes que conforman un todo. Esto, visto de manera simple, se estima correcto. Pero es que, en otras palabras, el concepto de igualdad lo que sostiene es que no somos individuos, sino partes de un todo y le asigna al "TODO" iguales derechos y obligaciones, lo que nos lleva a una equivalencia desproporcionada. 

Un ejemplo de esto en República Dominicana está en los partidos políticos donde se deja de lado la capacidad y la preparación de sus mujeres para asignarle un puesto de trabajo o estatus en el partido porque la ley le exige una cuota de participación femenina que se debe cumplir. Esto se hizo con las mejores intenciones buscando la igualdad, pero lo que hace es meterlas en un mismo traje a todas asignándoles lugares por dicha cuota hasta cumplir con los requisitos de la ley sin mirar desempeño ni merecimiento. Una vez cumplido dicho requisito, favorece claramente al hombre puesto que les deja campo abierto a ocupar esos espacios que, si fuera a través de la meritocracia, muy bien podría ocupar otra mujer. Entonces... las ayuda cuando el margen es bajo asegurando su participación, pero una vez alcanzado el margen tope, las perjudica.

Por su parte la equidad es repartir a cada uno lo que necesita y merece, no más, no menos. Involucra el trato igualitario tomando en cuenta las diferencias de cada individuo y respetando cada una de ellas. Una repartición de deberes y beneficios basado en la meritocracia, demandando más a quien más posee y entregando más a quien más merece. ¿No te suena esto bíblico? ¿Acaso no te recuerda la parábola de los talentos?

¿Por qué la mujer querría devengar el mismo sueldo que devenga un hombre para el mismo puesto estando ella mejor preparada? ¿No sería lo correcto que ganara un mejor salario?

En otras palabras, la equidad se venda los ojos y cumple con los beneficios merecidos por los individuos a la vez que les demanda de acuerdo a su capacidad, además de compensar la debilidad de cada uno.

En resumen final, la igualdad de género es la meta por la que muchos grupos se esfuerzan. Es el principio que asegura que hombre y mujer son iguales y tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones. La igualdad de género lucha por que las mujeres puedan superar el rezago educativo y laboral que existe a nivel mundial. En cambio, la equidad de género busca un trato imparcial entre hombres y mujeres, en el que, antes que todo, se tomen en cuenta sus necesidades específicas. Dentro de la equidad de género puede existir un trato desigual y proporcional, un reparto equivalente para cada hombre o mujer de acuerdo con sus necesidades, capacidades y posibilidades.

Leyendo esto. ¿No te parece que deberíamos dejar de propugnar la igualdad y comenzar la lucha por la equidad?

miércoles, 31 de enero de 2018

¿Tiene Sentido Lo Que Digo?

Hoy es mi cumpleños número treinta y tres, gracias. Y según la ciencia, ya he alcanzado el pico de mi desarrollo físico. Lo que implicaría que de ahora en adelante, mi cuerpo irá desgastándose muy lentamente pues su capacidad de regeneración disminuirá de a poco en los años por venir.

Esto me da alegría y me llena de nostalgia a la vez. Alegría porque muchos no lograron llegar hasta donde estoy hoy, nostalgia porque hay caminos que para este tiempo imaginé haber transitado y no estoy ni cerca de iniciar ese trayecto.

Y es que la vida no es un sendero en línea recta, sino que como cauce de río va tomando curvaturas y retornos. Así que debemos saber cómo empujar para llegar al mar, si forzamos demasiado podremos romper el cauce y eventualmente perder el rumbo que nos lleve a desembocar al mar. Si por el contrario dejamos que pase el tiempo sin hacer esfuerzo alguno, terminaremos siendo un lago que nunca llegó más lejos que los límites que se le impusieron, jamás habremos salido de nuestra zona de confort y únicamente nos sentiremos abundantes cuando nuestra orilla aumente por las lluvias continuas, pero también miserables cuando nos azote la sequía.

Entonces, mi reloj biológico me dice que mi tiempo se agota y que, no importando si me quede mucho o poco, es hora de hacer lo que debo hacer.

Pero al esbozar todas esas ideas progresistas me embiste la rutina para hacerme saber que ya tengo todo mi tiempo ocupado, que aún el porvenir está ocupado, que ni piense que ella va a cargar con todo aquello que ando determinando poner sobre sus hombros.

 Por un momento bajo mi cabeza, perdido en mi conciente vacío que busca solución en ningún lugar...

¡Qué disyuntiva! La constante pelea entre el deseo de reinventarnos y el miedo que nos infunde la rutina al tratar de dejarla atrás.

Nunca podremos abandonar la rutina, es parte intrínceca de nuestro ser, hay cosas que debemos repetir día tras día para asegurar nuestro bienestar y longevidad, y si nos acomodamos a ella terminará por estancarnos que es la forma más común y peligrosa de decrecer. Nos destruirá.

"Si no estás creciendo, estás decreciendo." ¿Has escuchado esta frase? Es real.

Si tuviste la gallardía y la entereza de no rendirte ante los recobecos por los que divagó mi mente y seguiste leyendo hasta aquí. Por favor: 

-Haz cambios en tu vida hoy. Los mereces. Los necesitas.

-Róbale terreno a la rutina que se gasta tu vida con actividades que consumen increíble cantidad de horas y a cambio retornan resultados ínfimos. Tu vida vale todo. Es tu única posesión.

-Hacer lo que odias es el camino más corto para descubrir lo que amas. Si no sabes cuál es tu propósito, al menos ya sabes lo que tienes que hacer para encontrarlo, pues mientras haces lo que odias, tu mente soñará con aquello que verdaderamente desea hacer.

Y por último, sé feliz. Tú y sólo tú habrás transitado el camino que te llevó hasta donde estás. Tienes tiempo de empujar fuerte, tienes tiempo de enmendar tus errores.

Es lo que haré yo. 

Un abrazo.