sábado, 7 de noviembre de 2015

La analogía perfecta.


En el vientre de una madre se gestaban dos bebés. Un día, en una conversación que sostenían, discutían sobre la vida después del nacimiento. 

Uno de ellos preguntó al otro: ¿Crees en la vida después del nacimiento?

El otro respondió: Por supuesto. Tiene que haber algo después del nacimiento. Tal vez estamos aquí para prepararnos para lo que seremos más tarde.

Tonterías, dijo el primero. No hay vida después del nacimiento. ¿Qué clase de vida sería?

El segundo dijo: Yo no lo sé, pero seguro habrá más luz que aquí. Tal vez vamos a caminar con las piernas y comer con nuestras bocas. Tal vez vamos a tener otros sentidos que no podemos entender ahora.

El primero respondió: Eso es absurdo. Caminar es imposible. Y... ¿Comer con la boca? ¡Ridículo! El cordón umbilical suministra todo lo que necesitamos y por él nos deshacemos de lo que no necesitamos. Sin él nuestra vida no es sustentable y es tan corto que, una vez fuera, no podremos seguir conectados a él. La vida después del nacimiento es un mito que no tiene lógica alguna.

El segundo insistió: Bueno, yo creo que hay algo y tal vez es diferente de lo que conocemos, tal vez no necesitaremos más este cordón conectado a nuestro cuerpo.

Tonterías el primero respondió de nuevo. Y además, si hay vida, entonces ¿por qué nadie ha regresado de allí? El nacimiento es el final de la vida, después de eso no hay nada más que oscuridad, silencio y olvido. No nos lleva a ninguna parte.

Bueno, no lo sé, dijo el segundo, pero desde luego nos reuniremos con Madre y ella cuidará de nosotros.

El primero respondió ¿Madre? ¿Realmente crees que exista la Madre? Eso es ridículo. Si la Madre existe entonces, ¿dónde está ahora?

 El segundo dijo: Ella está en todo lo que nos rodea. Estamos rodeados de ella. Nosotros somos de Ella. Es en Ella que vivimos. Sin Ella no sería y no podría existir este mundo.

Dijo el primero: Bueno, yo no la veo, así que es lógico decir que ella no existe. 

A lo que el segundo respondió: A veces, cuando estás en silencio y te enfocas y realmente escuchas, se puede percibir su presencia y se puede oír su voz cariñosa llamando desde arriba.

- Útmutató un Léleknek

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