jueves, 29 de mayo de 2014

Sólo lo ayudé a llorar...

La preeminencia del amor.

1 Corintios 13:1-8 Reina-Valera 1960 (RVR60)

1
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor nunca deja de ser;...

***
Habiendo leído esto sabemos que hemos encontrado la definición exacta de lo que es el amor.

Jamás he visto a una persona que demuestre más empatía y más amor sincero que un niño, y esto lo demuestra la siguiente historia que les cuento:

Una pareja de esposos jóvenes tenía un hijo de 4 años y eran vecinos de una familia de vejitos que se habían encariñado de la familia joven, más que todo por lo amoroso que el niño era.

Un día, al despertar, el niño se encuentra con su madre parada en la ventana mirando fijamente hacia el patio de la pareja de ancianos. La señora había muerto, y él destrozado, entre sollozos, con su mirada perdida pasaba el duro momento sentado en un banco del patio.

El niño le pregunta a la madre qué le pasa a su vecino, y ella no sabiendo como explicarle, le dice que tal vez no se siente bien.

Perdiendo a su niño de vista sigue mirando por la ventana y se da cuenta que su niño va caminando hacia el anciano.

El niño se sienta al lado del señor y con sus cortos bracitos intenta rodear lo más que puede a su vecino y en esa posición pasan un largo rato.

La madre, aún atónita, no se atrevió a interrumpir aquel momento.

Pero luego que el niño regresó a su casa se dirigió a él y le preguntó qué le había dicho al señor, a lo que el niño contestó:

-Nada. Sólo lo ayudé a llorar...

¿Cuántos de nosotros podemos tener esta clase de amor y empatía para con nuestro prójimo? 

¿Cuántos entendemos que la manera más pura de expresión del amor no son las palabras? Es estar ahí para quien nos necesite, por todo el tiempo que nos necesite, sólo estar.


jueves, 22 de mayo de 2014

La corrección.

"Corrige al sabio y lo harás más sabio, corrige al necio y lo harás tu enemigo."

Todos nos encontramos hoy en día con frases llenas de supuesta sabiduría, proverbios y lineamientos de vida. 

Pero muchos de ellos son sólo medias verdades, son productos de vidas desviadas o son consecuencia del momento que atraviesa el autor, que no necesariamente es una verdad universal. 

Ahora, hay otros que sí son verdades universales. Frases inteligentes que nos harán mejores seres humanos. Un ejemplo acertado es la que descansa en la primera línea de esta reflexión. No sé quién sea su autor, pero lo que abarca es una gran verdad y por eso la escogí para tocar ciertos puntos.

Lo primero que quiero resaltar de la frase es "la corrección". La persona que corrige debe hacerlo de la manera adecuada y en el momento preciso. La manera adecuada de hacerlo nos la enseña la biblia. Siempre que alguien sabio corregía, resaltaba cualidades positivas de quien recibía la corrección, luego señalaba el aspecto a corregir y terminaba aportando soluciones que consideraba válidas para mejorar o enmendar la acción o hecho que señalaba como incorrecto. Todo esto en el marco del lugar y momento oportunos. 

*Es importante saber que no siempre la persona puede considerarse equivocada en la manera que nosotros lo miramos desde fuera y por eso es probable que tome nuestra corrección como no válida.*

¡Bien! Habiendo aprendido esto, la frase en general nos deja algunas preguntas.

¿Cómo diferencio un sabio de un necio? ¿Debo yo corregir al necio aún sabiéndolo necio? ¿Qué hacer si la corrección fue adecuada y de todas maneras la persona me toma mala voluntad? ¿Será mejor callar cuando veo algo que está mal pero no es de mi incumbencia? ¿Es tan importante la corrección como para hacerlo aunque me gane un enemigo?

Todas preguntas valederas. Pero para cada situación que enfrentemos ellas tendrán respuestas diferentes, así que los primeros sabios y entendidos debemos ser nosotros para comportarnos de manera apropiada y hacer lo correcto. Ya sea callar o corregir. También, de ser posible, buscar consejo de líderes o personas que consideremos sabias o entendidas en la materia y así responder con perspectiva más amplia las preguntas y tomar la decisión de accionar o no.

¿Y si soy yo el corregido?

Si somos nosotros los corregidos debemos permanecer calmados, escuchar atentamente lo que se nos corrige y agradecer la corrección, aunque no la consideremos válida. Si no creemos que nos sirve, declinarla amablemente y seguir nuestro camino como consideremos apropiado. Esta es la manera sabia de recibir las correcciones.

Y recordemos que tanto para corregir, como para aceptar las correcciones (válidas o no) debemos ser sumamente sabios y prudentes.

Ofender o darse por ofendido sólo trae problemas.

jueves, 15 de mayo de 2014

Letras de #Juevesdepoesía: Te seguiré hasta el final.

Te seguiré hasta el final, te buscaré en todas partes
Bajo la luz y las sombras, en los dibujos del aire
Te seguiré hasta el final, te pediré de rodillas
Que te desnudes amor, te mostraré mis heridas.

Te seguiré hasta el final entre los musgos del bosque
Te pediré tantas veces que hagamos nuestra la noche
Te seguiré hasta el final con el tesón del acero
Te buscaré por la lluvia y así mojarme en tu pecho.

Te seguiré hasta el final por la escalera del viento
Para rogarte por Dios que me hagas sitio en tus besos
Y con las luces del alba, antes que tú te despiertes
Se hará ceniza el deseo, mas estaré para siempre.

Y cuando todo se acabe y se hagan polvo las alas
Habré entendido por qué en mí está tatuada tu alma
Tendré sentido al verte ahí en mis brazos dormida
Y será mi bendición vivir del aire que respiras.

Te seguiré hasta el final...

jueves, 8 de mayo de 2014

Nuestro recurso más valioso.

Preguntaba por ahí a algunas personas cuál consideraban que era el recurso más valioso que ellos manejaban y sus respuestas fueron las siguientes: El dinero, sus posesiones, la familia, sus negocios, el conocimiento, la verdad, la información, la vida; y por ahí sigue la lista de cosas que mencionaban.

Jamás cuestiono las convicciones de las personas, pero dentro de mí pensaba cuán equivocados estaban mientras decían estas cosas.

Seguía preguntando y seguía no recibiendo la respuesta que esperaba. Hasta que de la persona que menos lo esperaba recibí la siguiente respuesta: "El tiempo es oro."

¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? Nos la sabemos de memoria, mas no la aplicamos a nuestras vidas. Señores, el recurso más valioso que poseemos es "EL TIEMPO."

El cronos rige nuestra vida, todo lo que tenemos, alcanzamos, logramos, es el fruto de un esfuerzo sostenido a través del tiempo. Si se nos acabara el tiempo la vida como la conocemos llegaría su fin. (Al menos para nosotros).

La gran verdad es que necesitamos tiempo para todo, aún para hacer nada.

*Aquí les voy a dejar algunos datos estadísticos de cuánto dura nuestra vida*

En promedio vivimos 70 años. (Pocos más, pocos menos. Pero tomaremos este número como referencia). Esto son 613,200 horas. (Parece poco. ¿Cierto?).

Hay cosas que necesitamos hacer, como dormir, que en ello invertimos 8 horas diarias. Al llegar a los 70 años suman un total de 204,400 horas para un 33% de nuestra vida. El trabajo (para los que debemos trabajar) son otras 8 horas al día y según nuestro cálculo previo ese es otro 33%. Comer, a lo cual le dedicamos por lo menos 1 hora diaria, que por 70 serían 25,550 horas para un 4% de lo que viviremos.

Así que nos quedan del día 7 horas, que a los 70 sumarían 178,850 horas para poco menos de un 30%. El cual dedicamos, lamentablemente, en su mayor parte a las redes sociales y asuntos sin importancia. Pero también está la familia, el ocio, los deportes, los pasa tiempos, y así...

*Fin de las estadísticas y conclusión*

En numeritos fríos ahí está nuestra vida. Muchas pasan sin pena ni gloria porque no le damos valor a nuestro tiempo. Vivimos como si nuestra vida fuera eterna, sin sacar provecho de lo cortito que es nuestro paso por la tierra, tan corto como un suspiro.

Todas las cosas están disponibles para obtener y recuperar con un poco de esfuerzo, pero el tiempo que dedicas a algo no lo podrás recuperar jamás.

Piensa bien en qué inviertes tu tiempo porque no tenemos mucho y debemos hacer que cuente, que sirva de algo.

No desperdicies tu tiempo porque el tiempo vale más que el oro, el tiempo es nuestro recurso más valioso.

jueves, 1 de mayo de 2014

Un balance perfecto.

Fácil ver a mi generación enfrascada en conseguir más dinero, verlos luchando por mejoría, por llevar una vida más acomodada y es totalmente válido.

Pero pensando en esto me surgieron preguntas para las que busqué respuestas y aquí se las dejo.

Todos sabemos que la única manera en la que podemos obtener una vida más cómoda, nuestra independencia del seno paterno y ser autosuficientes es a través del dinero.

Pero muchos nos centramos tanto en obtenerlo que olvidamos las cosas que son verdaderamente importantes. Como nuestra relación con Dios, la familia, los amigos, la vida que se supone vivimos y disfrutamos. Olvidamos que necesitamos descanso, tiempo libre, realizar otras actividades, ser útiles a alguien más...

Entonces, ¿Cómo saber cuando llegamos al punto de la avaricia?

¿Cómo diferenciar un esfuerzo necesario de uno impulsado sólo por el deseo de tener más?

¡Fácil!

Revisa cual es tu enfoque, cuáles son tus prioridades, en qué está tu mente puesta.

Les comparto la siguiente frase que profundiza la idea:

"Cuando alguien tiene su enfoque en las cosas pasajeras es la primera señal que nos muestra que el amor del Padre no gobierna su vida."
-Jasser Rivas.-

En nuestra vida debe gobernar el amor de Dios y no el amor al dinero, a las posesiones, el lujo y la buena vida.

Estas, mis queridos, son añadiduras y no deben ser consideradas el propósito por el cual estamos aquí.

Dios desea que disfrutemos de todo lo que nos rodea y demos gloria a su nombre por la bendición de poder disfrutarlo.

Todo se resume en un balance entre el esfuerzo por mejorar nuestro estatus económico, el disfrute de los frutos obtenidos y los regalos del Padre.

Todo radica en un balance perfecto.