jueves, 5 de junio de 2014

Las mejores cosas se toman su tiempo.

Vivimos en un tiempo donde todo es instantáneo, todo es rápido, fácil de conseguir.

La comunicación es inmediata, no importa en qué parte del mundo nos encontremos. La comida viene lista o casi lista para consumir. Señores, es que hasta el pan ya viene cortado a la mitad para que no haya necesidad de cuchillos.

El YOLO anglosajón (You Only Live Once o sólo vives una vez) usado para vivir al momento y obtener lo que quieres al instante sin importar repercusiones futuras. La  música ahora te habla de que olvidemos el mañana y que vivamos el hoy, el instante a plenitud y sin reparo en las consecuencias.

Queremos ser ricos de hoy a mañana, tener estatus sin luchar por él, ser famosos en un abrir y cerrar de ojos. Lo queremos todo y que venga en un combo que posado en nuestro frente podamos disfrutar de inmediato.

Si quieres comer en un chasquido sólo debes ir a un restaurante de comida rápida y en pocos minutos ya estás comiendo, y hasta podría decirse que es relativamente sabrosa.

Pero las mejores comidas salen de cocinas donde al ordenarlas inicia la preparación de cero y llega recién hecha a tu mesa. Aunque hayas tenido que esperar una hora o más, lo vale.

Esto nos dice que  las mejores cosas se toman su tiempo.

No abandones lo que deseas porque no llega rápido o fácil, no apresures lo que quieres por el deseo de poseerlo. Entiende que si quieres ser alguien en la vida o poder ostentar un mejor estatus eso cuesta mucho tiempo y esfuerzo.

No te conformes a la mente de la sociedad de hoy que te dice que todo tiene una manera fácil y rápida de obtener. NO ES CIERTO.

Todo cuesta. Todo se toma su tiempo, en especial las mejores cosas.

(Eclesiastés 3:1) Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

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