jueves, 11 de diciembre de 2014

Que las circunstancias no definan tu estado de ánimo.

Mis días últimamente llevan una carga de estrés extra a la acostumbrada, y eso me ha permitido vivir dos posiciones que expondré hoy.

¿A quién le ha sucedido que todo lo que ha planeado para un día le sale al revés?  ¡YO! (En pretérito pluscuamperfecto).

Y la verdad es que puede ser bastante frustrante el que todo te salga contrario a tus planes, al menos para mí, que he llegado hasta a pensar en desear lo contrario a lo que deseo para que el resultado final sea lo que deseo sin que en mi mente esté el pensamiento de mis verdaderas intenciones.

Jajajajajajajajaja ¿¡ENTENDISTE!?

Lo bueno es que puedes releerlo sin necesidad de que yo lo repita.

Pero lo que quiero dejar claro es que nosotros tenemos total control de nuestras emociones y no las circunstancias.

A menudo abandonamos nuestras emociones y dejamos que nuestras circunstancias la definan y así no tener la culpa de nuestro estado de ánimo y humor, cuando la realidad es que somos enteramente culpables de como reaccionamos ante el medio ambiente.

Conozco personas que si todo va como lo planean, se convierten en un jardín de flores y amor brincoteando por la vida y repartiendo felicidad. Pero si no va tal cual, son una masa de carne que rueda por suelo repartiendo gruñidos a diestra y siniestra. (Yo también he estado ahí)

Así que en estos días he practicado, fuertemente, el permanecer lo más estable posible ante las incidencias del mundo que me rodea, y ya sea por bien o por mal seguir siendo feliz, calmo y con una sonrisa en mi rostro, que no es nada fácil, pero no es imposible.

¿Tú qué opinas?

No hay comentarios:

Publicar un comentario