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Un pajarillo posa su cuerpo en una pequeña rama para descansar, lo hace ignorando si la pequeña rama sostiene su peso o se romperá. Está seguro de que, aún si se rompiera, no caería a tierra. Sabe que depende enteramente de sus alas, esa es su seguridad.
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De esa manera debemos vivir los cristianos llevando a la práctica nuestros sueños de familia, negocios, bienestar económico, social, y todo aquello a lo que le dedicamos tiempo de nuestra existencia.
Debemos descansar en ellos pero estar totalmente conscientes y seguros de que esas cosas no constituyen nuestro sostén, y si algún día se rompieran o nos faltaran, no caeríamos, ni sería nuestro fin.
Entenderemos que nuestro sostén y refugio proviene del Dios que hace todo eso posible, a quien le creemos y en quien permanecemos escondidos, nuestro Padre que nos es más que suficiente.
13 Porque yo soy el Señor, tu Dios,
que sostiene tu mano derecha;
yo soy quien te dice:
“No temas, yo te ayudaré.”
Luis Acosta.
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