miércoles, 30 de noviembre de 2016

Tus pecados te son perdonados.

Historia basada en el extracto bíblico de Marcos 2:1-12 Reina-Valera 1960 (RVR60)

-¡Tineo!

-¡Fabio! ¿Cómo has estado? Qué gusto verte.

-Lo mismo digo hermano. Tengo algo importante que comentarte. Me preocupa mucho la salud de Fidelio, cada día está más deteriorado, lo veo más desgastado, siento que sus días ya no son muchos y lo peor es lo que siempre hablamos, estoy seguro de que su vida tiene un propósito que no ha podido cumplir, no sólo morir así. ¿Sabes?

-¿Sabes qué? ¡Tienes toda la razón! Y por eso vengo a darte buenas nuevas.

-¡Pues no me hagas esperar hermano!

-Vengo de hablar con Marcos y Felipe pues el Maestro está en Capernaum Tineo.

-Tantos milagros, tantas palabras sabias, si alguien puede sanarlo es él. Fabio, debemos llevarlo con él, esta podría ser la única vez que podamos tenerlo tan cerca.

-Por eso he venido, a buscarte para que nos ayudes a llevarlo, la delicadeza de sus huesos y músculos es tal que tememos que si no lo transportamos con cuidado podamos causar más daño o la muerte.

-Hermano. ¿Qué estamos esperando? ¡VAMOS! Tabita, cuida la tienda mientras no esté, tengo asuntos de urgencia que atender.

...Y así comienza el camino para uno de los milagros más maravillosos de Jesús, pues no fue impulsado por su receptor, sino por la fe, la persistencia y la osadía de sus cuatro amigos que tanto lo amaban.

Tineo y Fabio corrían a toda la velocidad que sus cuerpos le permitían por los caminos de Capernaum para reunirse con Marcos y Felipe que ya habían ido al encuentro de Fidelio que yacía en su hogar. Era necesario pues Jesús ya tenía mucho tiempo enseñando en casa de Pedro y podían perder la oportunidad si se iba.

Aún no lo sabían pero Tineo estaba en lo cierto, esta sería la última vez que Jesús estaría en Capernaum.

-¡Fidelio hermano! Te ves repuesto. Lo saluda Tineo.

-Hola todos, me alegra tenerlos juntos aquí porque quería despedirme de ustedes, quería también agradecerles por todo lo que han hecho a mi favor, he tenido una vida llevadera y ha sido gracias a ustedes, les amo tanto chicos.

-¡¿Qué dices?! Protesta Felipe. -Estás delirando. ¿A caso tienes fiebre?

-¡Te tenemos buenas noticias! Interrumpe Marcos. -El Maestro está en Capernaum.

-¡Oh... Si pudiera verle! Suspira Fidelio desde su lecho.

-¡Pues estás de suerte hermano! Hemos venido a llevarte con él para que te sane. comenta Fabio.

-¡No digan tonterías! Replica Fidelio. -Si intentan moverme puedo adelantar mi partida de este mundo.

-Te trataremos con mucho cuidado. Insiste Marcos. -Además queremos que puedas sanar. ¿A caso no te gustaría andar con nosotros, servir con nosotros en el templo y a las personas? No sólo estar aquí postrado y que vengamos ha hacerte las historias. Sería magnífico que te nos unieras y que fuéramos los cinco.

Así, de tanto hablarle e insistirle, pudieron convencerlo a él y su familia de llevarlo con Jesús.

El camino fue difícil, debían ir lo más rápido posible a casa de Pedro, pero teniendo el máximo cuidado de la integridad física y la salud de Fidelio.

Al llegar, se dieron cuenta de que no había cómo entrar a la casa, no cabía un alma en aquel lugar. Intentaron acercarse a las puertas y las ventanas pero fue inútil, imposible pasar a traves de aquella multitud.

Reposando a Fidelio un instante y dejándolo a cuidado de Tineo y Fabio, Marcos y Felipe se alejan para tener una conversación sobre lo que harían.

-¿Y ahora qué Marcos? No hemos llegado tan lejos para rendirnos, debemos encontrar la manera de poner a Fidelio frente al Maestro. Necesitamos ese milagro.

-Podrá sonar descabellado. Responde pensativo Marcos. -Pero pienso que podría funcionar... Nos movemos tres casas más allá, pues como ves están en la parte alta de la pendiente y no hay personas. Una vez ahí, lo subimos al techo y avanzamos hasta estar sobre el techo de la casa de Pedro, entonces lo descubrimos y descendemos a Fidelio con sogas frente al Maestro.

-Suena a misión imposible. Contesta Felipe.
-¡Pero qué más da! Yo voy por las sogas mientras le explicas a Tineo y Fabio tu idea. Es hora de conseguirle a Fidelio ese milagro.

Y así lo hicieron, Felipe partió en busca de las sogas mientras Marcos, la mente maestra, explicaba con detalle la difícil misión en la que se embarcarían.

Con insesantes protestas de Fidelio ponen manos a la obra y comienza la operación...

-Pues es importante que creáis que el Reino ha venido y... Jesús enseñaba cuando fue interrumpido por aquella camilla que descendía cuidadósamente justo sobre él, todo el salón se sume en un murmullo de asombro y desconcierto por la sorpresa.

-¡Señor! Grita Marcos. -Queremos un milagro para nuestro amigo, Sabemos que nadie más que tú es capaz de concederlo.

Al ver la fe de sus amigos, Jesús dice a Fidelio: -Hijo, tus pecados te son perdonados.

Como en cada enseñanza de Jesús, estaban en aquel lugar escribas, maestros y entendidos de la palabra y las tradiciones. Y estos comenzaron a pensar para sí mismos que Jesús blasfemaba, pues perdonar los pecados era inherente solamente a Dios.

Pero a Jesús le fue revelado en su espíritu los pensamientos que argüían los presentes, así que dijo en alta voz: -¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, perdonarle sus pecados o sanarlo? Pues para que vean que tengo la potestad en la tierra de perdonar pecados, lo sanaré.

Y dirigiéndose a Fidelio le dijo: -Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Lo que Fidelio hizo al pié de la letra y sin vacilación, como si hubiera tenido la potestad de hacerlo a su antojo por costumbre.

Imaginen ver restaurarse sus músculos consumidos y enderezar sus articulaciones gastadas y retorcidas. Esa imagen de alguien reducido a un manojo de huesos secos tornándose rosagante y completo. Imaginen ese justo instante en que pudo ponerse de pié.

Mientras salía, sorprendido él como todos los presentes, alababa el nombre de Dios y todos casi a una decían: "Nunca habíamos visto nada como esto."

***

Cuántas enseñanzas hermosas podemos sacar de esta porción bíblica, como el amor de sus amigos al paralítico sin esperanza, la persistencia y la fe que tuvieron para procurar el milagro...

...Pero la que quiero que hoy te lleves en tu corazón cerrando estas letras es que a Cristo le interesa mucho más cambiar tu interior que bendecirte con cosas materiales, o incluso sanidad física. No es que esas cosas no sean buenas, ni estén en el deseo de Dios para ti, sino que él vino para salvarte y darte la vida eterna, esa es su prioridad. Las añadiduras a esto podrán o no llegar y Dios seguirá siendo bueno.

Jesús cambió la mente y el corazón del paralítico, que era lo que le interesaba; mas le dió la sanidad física para que todo el presente pudiera constatar y entender lo que había hecho.

martes, 22 de noviembre de 2016

Las condiciones perfectas.

Eclesiastés 11:4 Reina-Valera 1960 (RVR60)

4
 Quien vigila al viento, no siembra;
quien contempla las nubes, no cosecha.


Esperar las condiciones perfectas para realizar algo significará que permaneceremos en inactividad.

Todo en la vida conlleva un esfuerzo, nada cae del cielo nosotros estando cómodos. Ni siquiera el maná que Dios hizo caer al pueblo para alimentarlos fue un regalo sin esfuerzo, puesto que tuvieron que caminar en el desierto para recibirlo.

Esta visión práctica es especialmente aplicable a nuestra vida espiritual.

Si esperamos el tiempo y el lugar perfecto para la lectura de la Biblia nunca la leeremos, si esperamos la iglesia perfecta nunca iremos, si esperamos el ministerio perfecto nunca serviremos.

Como creyentes debemos esforzarnos por ser nosotros los entes de cambio y los canales idóneos a través de los cuales el Señor pueda fluir con libertad. Esto sólo se logra teniendo intimidad, nosotros siendo los primeros en buscar y necesitar su presencia.

La biblia nos insta en Josué 1:9 Reina-Valera 1960 (RVR60)

9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Así que tomemos las medidas para crecer espiritualmente y en todos los demás aspectos de nuestra persona hoy. No nos sentemos a esperar las condiciones que nunca llegarán.

martes, 15 de noviembre de 2016

Es necesario que hoy pose yo en tu casa.

Historia basada en el extracto de Lucas 19:1-10.


Como nota aclaratoria: Los publicanos eran las personas encargadas de colectar los impuestos en las ciudades que conquistaba el imperio romano, compraban esos derechos, y por lo tanto poseían una especie de autoridad gubernamental y eran reconocidos por todos y, como era de esperarse, poseían una alta tasa de rechazo. Su autoridad y posición a menudo le daba acceso a doblar un poco las reglas o establecer negocios o prebendas para enriquecerse de manera ilícita. Manejaban poder y riquezas a su antojo.

Dicho esto, aquí les comienzo la historia de Zaqueo, jefe de los publicanos en Jericó.

-¡Señor, señor!  El joven mano derecha de Zaqueo entra corriendo a sus oficinas mientras sigue llamándolo a viva voz todo el camino.
-¡Señor!

-Tadeo ¿A qué viene tal sobresalto? Venir corriendo y abordarme de esa manera. ¡¿Es que a caso me quieres matar del corazón?! Responde enojado Zaqueo.

-Lo siento mucho mi señor, es que acabo de enterarme de una noticia que le placerá mucho escuchar cuanto antes.

-No me digas que hemos aumentado las recaudaciones. Contesta Zaqueo con el pecho inflado y una sonrisa. Luego, una pausa y se enciende en furia su rostro. -O es que encontraste a ese moroso que huyó. ¡Quiero azotarle en la plaza pública por evasión de impuestos!

A lo que Tadeo responde ya sosegado.
-Señor, pero si ya usted se adueñó de todos los negocios y propiedades que él poseía, tal vez sea más que suficiente, y si no... ¿Cómo habrá de pagarle si no le queda nada?

-¡NO ES MI PROBLEMA! Grita enfurecido Zaqueo. -Y ya no me hagas comer más ansias, dime qué es tan importante que debo saber de inmediato, antes de que se calcinen mis vísceras. Luego murmura.
-Juro por el Cesar que este chico un día me matará.

-Mi señor, ¿Recuerda aquel maestro del que siempre hablamos? ¡Jesús! Está entrando en Jericó. ¿Quiere que mande a llamarle para que coma con usted?

-¡Jesús! Se para de su gran escritorio de un salto. -No Tadeo, no soy digno de que un hombre como él pose en mi casa, pero cómo ansío verle... Su mente hilaba mil pensamientos rápidos. -Iré a su encuentro, tal vez pueda mirarle a la distancia.

-Mi señor. Con voz jocosa y relajada replica Tadeo -Anda con una multitud que le rodea y es muy difícil de verle o acercarse... Y siendo usted tan bajito y regordete...

-¿¡Qué dices!?

-Nada señor. Responde Tadeo rápidamente con una sonrisa.

-Tienes suerte de que lleve prisa, si no te haría azotar en la plaza pública a ti también por faltarme al respeto. Comenta Zaqueo antes de salir como un bólido en busca de su deseo.

Recorre todo el camino hacia la entrada de Jericó rápidamente, pues no quería perder lo que podía ser la única oportunidad que tendría de ver aquel hombre del que tanto había hablado, del que tantas historias había escuchado de Tadeo que le había visto hacer prodigios y milagros, del que tantas enseñanzas sabias provenían.

Llegado al lugar, se da cuenta de que no puede pasar porque la multitud es grande y se aprietan unos con otros. -¿Qué haré? Quiero verle. piensa para sí. -Ya sé, me subiré en el sicomoro que vi más allá, de esa manera lo podré ver, pues tiene una rama justo encima del camino. Y salió corriendo a ejecutar su plan.

-¡Allá viene! Puedo verle. ¡PUEDO VERLE! Pensaba para sí emocionado.

Al pasar debajo de aquel árbol Jesús le habla. 
-Zaqueo, deciende que hoy posaré en tu casa.

-Maestro. replica Zaqueo aún en el árbol.
-No soy digno de que entres en mi casa.

-Zaqueo. Insiste Jesús. -Ven, date prisa, deciende que es necesario que hoy pose yo en tu casa.

De un salto deciende Zaqueo de aquel árbol y manda a preparar banquete y morada para Jesús. Muchas horas pasaron en conversaciones con el maestro, Zaqueo preguntaba, Jesús respondía. Hablaron de todo... Pero a los demás no les pareció correcto que posara en casa de Zaqueo, un hombre pacador, engañador, traidor, embustero, ladrón y muchas otras cosas. Y murmuraban sin saber que Jesús ejecutaba otro milagro al cambiar el corazón de aquel hombre.

Llegado el fin de la velada Zaqueo, puesto en pié dice: -Señor, daré la mitad de mis bienes para ayudar a los pobres, y a los que he engañado, se los devolveré cuadruplicado.

Entonces, Jesús puesto de pié dice a todos los presentes: -Hoy ha llegado la salvación a esta casa; por cuanto él también es Hijo de Abraham. Porque el hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

***

La biblia no registra cuánto tiempo  posó Jesús en casa de Zaqueo, pero de lo que estoy seguro es que sólo necesitó de que Zaqueo lo recibiera para cambiarlo. Igual que a ti, sólo necesita que le abras la puerta para entrar a cambiarte, no importa quien seas, ni tu estado, ni lo que los demás piensen de ti. Eres parte de la misma simiente y Él desea transformarte, reconectarte a la vid que te dió vida, Él desea regalarte la salvación.

Inclina tu rostro y pide a Dios que entre a tu corazón y que pose allí, di que le necesitas y que hoy quieres ser distinto, que quieres ser salvo.

martes, 8 de noviembre de 2016

¿Qué se siente ser papá?

Es la pregunta obligada que me hace todo aquel que me visita desde ese maravilloso momento, y mi respuesta es "genial" o "indescriptible".


Pero lo que realmente se siente es más complicado, les cuento:

Lo primero que se siente es un frío en el estómago mezclado con felicidad al escuchar la noticia de que tu esposa está embarazada, luego comienzan los preparativos para recibir esa personita que no puedes ver, todo aquello que gastabas en ti ahora tiene otro dueño y lo haces con la misma satisfacción que si fuera para ti, no sabes cuál será su sexo o si se parecerá a ti o no, pero sabes que dentro de nueve meses le verás.

Con el paso del tiempo la ansiedad va creciendo junto al vientre, las molestias y los dolores. Como hombre, no padeces físicamente, pero el no poder hacer nada para aliviar el estado de tu pareja es inquietante y desesperanzador, sólo te consuela que el fin será hermoso.

En los últimos meses y días intensificas los preparativos para recibir a tu retoño que, aunque no lo conoces, ya tienes pinceladas de sus rasgos y sabes su sexo. (Gloria a Dios por la tecnología).

Las noches de descanso comienzan a ser interrumpidas por la incomodidad y los nervios de que cada instante podría ser "el instante", ya la desesperación es incontrolable y el deseo de ver su carita es más grande que el hambre o el sueño.

Y de repente, el día menos esperado, las alarmas encienden... ¡Es hora de correr! No sabes si estás feliz o nervioso, impotente al ver tu compañera en tal sufrimiento y deseoso de que termine pronto.

¡Ya viene en camino! El tiempo se vuelve eternidad en una sala de espera.

-¿Es usted el papá? -Sí. -¡Felicidades! acompáñeme por favor.

Los pasos se hacen kilómetros, la garganta seca, la adrenalina sustituye la sangre y todo se vuelve lento.

...Entonces ves su carita por primera vez, todo inflamado y aún sin arreglar, pero es la personita más hermosa que han visto tus ojos, pierdes la visión periférica porque nada más importa, es increíble verte retratado en un ser de tan diminutas dimensiones. La primera mirada es el momento preciso en el que mueren de golpe tus sueños de grandeza y nacen los sueños de grandeza para él, quieres que sea el mejor, que en todo lo que emprenda en su vida sea ejemplo, que sea el número uno.

Perdido en esos pensamientos hermosos y sueños de que lo ves triunfar, entonces te embiste la realidad. ¿Qué voy a hacer ahora...? ¡Si yo nunca he estado con un niño por más de diez minutos! Este es mío y no puedo devolverlo a nadie. ¿Cómo cuido de él? No sé nada sobre recién nacidos, he leído mucho sí, pero la práctica es nula y todos opinan algo distinto, no hay un manual exacto, mirarlo indefenso e inocente ante el mundo te causa ansias. ¡Oh Dios!...

¿Y yo? Seré su ejemplo, una persona tan imperfecta, nacen esos deseos de comenzar a cambiar toda tu vida antes de que pueda tener conciencia, quieres que te admire, ser su héroe, su apoyo, quieres saberlo todo, pero no que te crea un sabelotodo.

Es abrumador todo esto, todo nuevo, sin manual... Lo escuchas llorar... -Papá ya es hora de salir, volverá a verlo muy pronto.

Sólo lo has visto unos minutos, pero irte de ese lugar y dejarlo con desconocidos te desgarra el corazón, no has dado el primer paso para irte y ya lo extrañas como si lo tuvieras de toda la vida.

-Señor, cuídamelo mucho, te lo entrego...

...Y al final, ¿Cuál era la pregunta? ¡Ah sí! 

He dicho tanto y no he tocado ni un pequeño porcentaje de lo que se siente. No sé qué será de nuestras vidas, pero sé que Dios hará su voluntad, se lo he pedido y haré todo cuanto esté a mi alcance para parecerme a Cristo, sólo por si a él le da con parecerse a mí. Sé que con Dios primero y el esfuerzo que sea necesario para instuirlo en el camino correcto, juntos haremos un hombre de bien, un hombre que le sirva a Dios, le honre y viva para Él.

Proverbios 22:6 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

6
Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Luis Acosta.

martes, 1 de noviembre de 2016

Correr tras el viento.

Es duro haber pasado la mayor parte de tu tiempo en la tierra tratando de encontrar sentido a tu vida. Salomón resumió todos sus intentos de encontrar sentido a la vida como "correr tras el viento". 

Eclesiastés 2:11 Reina-Valera 1960 (RVR60)

11
Consideré luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que todo era absurdo, un correr tras el viento, y que ningún provecho se saca en esta vida.

Sentimos el viento a su paso, pero no podemos atraparlo o mantenerlo, así son todos nuestros logros, incluso los grandes. Nuestros buenos sentimientos son sólo temporales.

La seguridad y la autoestima no se encuentran en estos logros sino más allá de ellos, están en el amor de Dios.

Pensemos en lo que consideramos que vale la pena en nuestra vida, donde colocamos nuestro tiempo, energía y dinero: Caminar por nuestro propio pie, decir nuestras primeras palabras, el amor de nuestros familiares, el primer día de clase, poder hacer nuevos amigos, sentirte aceptado, graduarnos de la escuela, de la universidad, conseguir nuestro primer trabajo, nuestro primer amor, casarnos, alcanzar riquesas, poder, ser respetado, ser moralmente correcto... En fin, cualquier cosa que podamos lograr para mejorar nuestra persona.

¿Mirarás un día atrás y dirás que estos también fueron momentos de "correr tras el viento"?


Lucha por todo lo que es bueno, todo lo que es correcto, pero sobre todo esto busca primero tener intimidad con Dios porque de Él vienen todas estas cosas y ciertamente te serán añadidas. Así lo dice Mateo 6:33

Encontrarás el verdadero propósito en adorar al Padre y no habrás corrido tras el viento toda tu vida, y aún así habrás logrado todo aquello que ahora consideras bueno, habrás tenido tu cuota de éxitos, habrás amado y alcanzado tus sueños, sentirás, al fin, la plenitud que tanto anhelas... ¿No es esto más que ir únicamente tras las añadiduras?

Luis Acosta.