Los hombres funcionamos de la siguiente manera: Nos enfocamos en una meta y ponemos nuestro todo para obtenerla, nos concentramos en ello de una manera que es todo lo que pensamos, respiramos, hablamos, soñamos... Haciendo hasta lo inimaginable por alcanzar lo deseado y saborear nuestro triunfo. Luego de obtenido, lo celebramos y nos movemos hacia nuestra siguiente meta para repetir el proceso.
¡Esto es perfecto! Pero amados, amigos, conocidos, lectores, caballeros, varones, compañeros, seres masculinos, todos, ellos, niños, adultos... Ésta no es la manera de manejar a sus princesas. Si la conquistas, mantenla enamorada.
Conquistarla es el primer paso de un hermoso proceso que durará el resto nuestra vida.
Con esto no me refiero a que te vuelvas un romántico empalagoso, que vivas encima de ella diciéndole cuánto la quieres, regalando flores a cada segundo hasta extinguir cada especie de planta ornamental sobre la tierra, darle todos los chocolates del planeta para endulzar sus días y luego no dejar que se coma ni uno para que no pierda su figura y no se culpe por comerlos y a ti por proporcionárselos, secar el río de versos y palabras del idioma en escribirle a cada minuto y luego le forres la ciudad de letreros con su nombre sólo porque no puedes dejar de ver y amar las letras que lo conforman.
¡NO!
(Ojo: Todo lo mencionado y lo no mencionado arriba es necesario y requerido "en su justa medida.")
Pero a veces la mayor demostración de amor no está en una maniobra alocada y vistosa. Está en demostrarle que ella es la mujer más importante para ti, que la respetas, en escucharla, en tomar en cuenta sus opiniones, en estar para ella cuando te necesite y permanecer en silencio dándole tu hombro para que ella repose su cabeza si es lo que necesita, en demostrarle que ya no velas por ti como individuo, sino en ustedes como equipo... Y así infinitos detalles.
Varones, enfrascarse en trabajo 24/7 para obtener dinero y darle una mejor vida no es la manera de demostrarle a su dama que la ama. Menos tiempo de trabajo para poder pasar más tiempo con ella es una mejor manera.
No es entenderlas de un todo y saber lo que pasa en su cabeza a cada instante. Es estar dispuesto e interesado sobre lo que sucede con ella en sus días.
No hay que volvernos locos. Lo que la enamoró, no lo destierres; y busca cada día ese nuevo detalle que le robe una sonrisa.
El reto de mantenerlas enamoradas se convierte en algo divertido y le da esa carga de energía diferente a tus días.
Piénsalo.
Luis Acosta.-