jueves, 10 de abril de 2014

La vida es frágil.

Hace unos días estaba en mi computadora, y entre una y otra cosa terminé en el oficio de hurgar en los perfiles de Facebook de mis amigos (raro en mí pues no lo utilizo mucho.)

Viendo el perfil de alguien que quiero mucho y que extraño sobremanera encontré la frase que lleva por título este escrito: "La vida es frágil." El leerla fue suficiente para perderme en mis pensamientos.

"La vida es frágil..." No puedo llegar a expresar cuánto me identifico con esa frase. Los pensamientos me llevaron a esos años de juventud temprana cuando compartía con uno de mis primos, que en ese tiempo éramos casi hermanos. Recuerdo su gracia ocurrente y su constante moverse, no podía estar tranquilo, su mente vivía en constante movimiento, creando, maquinando cómo meternos en problemas jajajaja.

Pasábamos mucho tiempo juntos. Las vacaciones de verano, las navidades y cualquier otro momento que se nos diera. Recuerdo que, en los instantes de reposo, solíamos planear nuestro futuro. Cómo viviríamos, qué haríamos juntos cuando fuéramos mayores, cómo juntaríamos nuestros hijos y les contaríamos de las cosas que estábamos viviendo. Oh, y él siempre vivía al límite de lo que podía. Créanme.

Fueron pasando los años y las responsabilidades que nos trae el crecer nos fueron distanciando, ya las cosas divertidas fueron quedando en un segundo plano, quizás más abajo.

Un día, en un tiempo navideño recibí la noticia de que estaba muy enfermo. Las responsabilidades me impedían ir inmediatamente a verlo y planifiqué ir a verlo más adelante. Para mi sorpresa su salud se deterioró increíblemente rápido y falleció en cuestión de días. Algo inesperado.

Ya no pude verlo más, ya no escuchaba su voz estruendosa y ronca, ya no estaba para hablarme lo que pensaba en todo momento a razón de cien pensamientos por segundo, ya no había tiempo de estar para él, el futuro que habíamos soñado juntos se había esfumado en un instante. Su vida, más joven que la mía, había llegado a su fin. "La vida es frágil."

Cada vez que puedo recuerdo que debo vivir el presente a pleno. El pasado es importante, sí. Los recuerdos y lo que vivimos dan forma a nuestra manera de vivir hoy, las experiencias nos llevan al presente, pero no son un todo. No podemos vivir atrapados mirando atrás.

El futuro es importante también, nos marca una pauta para saber cómo podemos llegar del lugar donde estamos a lo que soñamos, pero no es un todo. El presente, el ahora es lo que realmente importa.

¿Saben cómo nos damos cuenta de eso? Cuando sucede algo que vira nuestra atención a lo que vivimos. Una enfermedad, una mala noticia, una preocupación imperante que no da margen de tiempo. Ahí lo que pasó ya y lo que buscamos en el futuro se vuelven borrosos y nos viramos a ese momento presente.

No esperemos que lleguen esos momentos para volcarnos al presente. Vivamos la vida hoy, disfrutemos cada día tal cual y se nos dio, pongamos atención a las pequeñas cosas, detalles... Disfrutemos el hoy.

La vida es frágil...

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