¡Buen día mis queridos!... O tarde, o noche, según el lugar donde se encuentren.
Feliz de que haya llegado el jueves porque ya es tradición que yo comparta mi opinión sobre un tema, muchos de ustedes lo debaten conmigo y sacamos nuevas conclusiones.
Por cierto, gracias a todo aquel que se toma un instante para leerlo pues me honra con su tiempo, gracias puesto que nuestro tiempo es el regalo más valioso que podemos dar. Y gracias mil a los que además me lo hacen saber y me regalan sus opiniones, enriquecen mi vida de una manera especial.
Pero mi plan no es ser "famoso", nunca he soñado con llamar la atención haciendo esto (o ninguna otra cosa) y que me reconozcan, tengo la firme convicción de que el día que se le dé más importancia a la persona que a lo dicho todo pierde sentido, es sólo mi inquietud y mi deseo de hablar (de manera escrita en este caso) lo que impulsa este proyecto. Recuerdo ese 22 de enero cuando me dije que necesitaba escribir lo que pensaba, aunque pareciera un loco escribiéndome a mí mismo, y que además lo compartiría por si a alguien pudiera servirle.
Quiero que sepan que mi opinión no es más válida que la de ustedes porque soy quien dirige este barco, no tengo ínfulas de sabelotodo, es pura y simplemente mi opinión, con el mismo peso que la suya.
Aclarado esto no quiero cerrar este escrito sin dejar de decirles que, aunque muchos de ustedes aún no lo saben, se convertirán en protagonistas de un escrito de mí puño y letra. Estaré pasando la antorcha para que sus opiniones sean escuchadas igual que las mías y así enriquezcan la vida de todo aquel que nos lee.
Un abrazo grande.
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