Lo primero que debemos saber es que esto incorrecto. Hay distinciones, hay diferencias fundamentales, y en el mejor de los casos hay similitudes superficiales.
Y algunos, al escuchar mi argumento, entonces me hacen la siguiente pregunta.
Si todas las religiones afirman tener la verdad y son distintas en fundamento, entonces ¿Cómo los cristianos pueden hacer esa afirmación y creerse que están en lo cierto?
Y la verdad es que las personas a menudo suponen que, por ser seguidores de Cristo, los cristianos nos entendemos con el máximo grado de exclusividad de la verdad y eso no está en lo cierto; Pero hay aspectos teológicos en los que yo soporto mi fe y mi creencia, aspectos que fueron decisivos para que yo eligiera seguir la cosmovisión judeocristiana.
Echemos un vistazo a otras religiones del mundo y miremos dónde conectan estas cuatro ramas que dan sentido a una creencia: origen, significado, moralidad y destino. Cada una de estas ramas deben completar su contenido en dos maneras, debe corresponder a la verdad a través de la prueba inequívoca y mediante el proceso de razonamiento lógico. Y cuando se ensamblan en una creencia deben ser coherentes, lo que indica que las dos pruebas son válidas y coherentes.
Y les garantizo que sólo en la cosmovisión judeocristiana encontrarán respuestas de contenido a estas ramas con la veracidad correspondiente y con la coherencia de una cosmovisión.
Para aclarar todo esto les daré unos ejemplos:
Gautama Buda nació en India, y sin embargo renunció a las doctrinas fundamentales del hinduismo, no pudo aceptar la autoridad de los Vedas y el sistema de cartas e inició su propio viaje en busca de iluminación. Al final volvió con las cuatro nobles verdades y la extinción final del deseo, dando forma a lo que hoy conocemos como budismo. Así que excluyó la religión de su nacimiento para encontrar una respuesta distinta.
Como ya dije, una de las afirmaciones fundamentales del budismo es extinguir el hambre de nuestra alma, extinguir el deseo. Se supone que el creyente debe suprimir todo tipo de deseos para extirpar el sufrimiento y hacer su vida más llevadera, dejando fuera hasta los deseos de bien. Pero es imposible para el ser humano dejar fuera todo deseo, puesto que es intrínseco de su naturaleza.
Un ejemplo de esto es el Dalai Lama, líder de dicha religión, que tiene como prioridad la libertad del Tíbet. Es su deseo, él lo elige.
El islam también es exclusivista en sus afirmaciones, en todos sus preceptos y en los cinco pilares, y así sucesivamente.
Los islamitas son los únicos que niegan el hecho de la muerte de Cristo en la cruz para escribir una cosmovisión distinta, y aunque nacen de una misma raíz, esto les traza un camino distinto a la cosmovisión judeocristiana, una sin los hechos de la resurrección y salvación a través de Él. Pero ya muchos estudiosos han comenzado a aceptar que, hasta en referencia histórica, ellos son los únicos que la niegan y han cambiado la negativa rotunda por la pregunta del porqué murió.
La cosmovisión judeocristiana no afirma tener la exclusividad de la verdad, pero es la única que puede juntar estas cuatro ramas (me refiero al origen, significado, moralidad y destino) con respuestas veraces y coherentes que han resistido la prueba del tiempo, así como la prueba mayor que es la resurrección de Cristo de entre los muertos que nos abre un camino y nos reconecta con el Padre para darnos esperanza, un camino que seguir y sentido a nuestra vida.