lunes, 13 de noviembre de 2017

Agradezco más, me quejo menos.

Voy a aprovechar la plataforma ya construida por mi queridísima amiga Alissa-Dora para montar mis palabras. A propósito, la pueden encontrar por su nombre falso @SantyDominguez en Instagram.


#AgradezcoMasMeQuejoMenos es la acción revolucionaria que ha creado ingeniosamente, pues más que una revolución es una vuelta al primogenio. El movimiento está basado en una campaña visual de las cosas que ella disfruta de la vida, algunas veces pequeños detalles, otras veces grandes aventuras.

Pero en este escrito voy a hablarle al lado contrario del espectro, que hasta por cultura somos muchos: "Los quejosos".

Quejarse no está prohibido, y cuando es ejercido correctamente es una herramienta eficaz para reclamar un derecho que nos asiste. Pero de ahí a hacerlo un estilo de vida sin ninguna acción que acompañe, que constantemente nos estemos quejando de todo y por todo, eso otro tema.

Desde el inicio de la campaña estuve observando a todo el que ha estado a mi alrededor, y me di cuenta de que todos teníamos algo para quejarnos. Y al verlo con ojo crítico, llegué a una verdad universal redactada en pocas palabras a manera de pregunta: ¿Y tú, qué estás haciendo?

¿Qué estamos haciendo para cambiar aquello que tanto nos molesta?

Si para ti los mejores tiempos pasaron, la vida se ha puesto mala y así ya no se puede vivir... entonces... ¿Por qué lo dejaste llegar hasta ahí? ¿Qué estás haciendo para cambiarlo?

Y esto puede sonar como un disco rayado pero es la verdad más evidente e ignorada en cada declaración quejumbrosa.

La humanidad es como esos recortes de papel en los cuales se doblaba una hoja una y otra vez para luego formar a tijeras la silueta de aquel muñequito. Al abrirlo, el resultado era una serie de hombrecitos conectados de manos y pies. Si les encendemos fuego a una esquina, el del lado contrario podrá pensar que no es su problema y que no debe prestar atención a la queja porque se encuentra lejos de la situación, pero el tiempo le demostrará que más temprano que tarde el inconveniente lo afectará irremediablemente y cuando intente quejarse ya no habrá nadie que le asista, será tarde.

Ninguna queja por sí misma ha resuelto una dificultad, es necesario una reacción igual y contraria para contrarrestar los efectos de lo que nos afecta.

¿Para qué vivir quejándonos de lo malo que se nos ha puesto todo cuando pudiéramos estar haciendo la diferencia?

El mundo en que vivimos lo hacemos nosotros mismos, si tu mundo no es lo que soñaste, deja de quejarte y comienza a cambiarlo.

lunes, 9 de octubre de 2017

Sociedad materialista.

Hace unos pocos días me topé con un muy querido amigo que tenía un largo tiempo sin ver. El encuentro fue fortuito y agradable... O no.


Aunque me sentía gratamente sorprendido de poder verlo, había algo que me causaba gran perturbación. Mientras conversaba conmigo e intercambiábamos abrazos y palmeos, noté que mi amigo ojeaba intensamente todo sobre mi apariencia. Lo que llevaba puesto; ropa, reloj, zapatos, incluso buscaba atentamente por otros accesorios que son comunes en este tiempo y que todos parecen cargar a mano, como el celular.

Y la cuestión es que por mucho que me agradaba verlo, en ese momento me sentí desnudo, ultrajado, sentía como se comparaba conmigo.

No soy una persona de apariencia prolija, soy más cercano a lo desaliñado, bohemio, artístico. Y un día pueden verme de punta en blaco, pero no es lo común en mi caso.

Desde un principio, en mis adentros, lo juzgué duramente por su acción tan invasiva. Empero, con un análisis más exhaustivo y una mente ya fría, comprendí que él únicamente ponía en práctica lo que la sociedad le había enseñado toda su vida.

Abrí los ojos de mi entendimiento y miré una sociedad materialista, una que compara los logros y poseciones de sus individuos y los pone en un ranking, les asigna una posición en la escala de bienestar y les dice cuán feliz deben ser en base a su puesto.

Bueno, ya es ampliamente sabido que el dinero y las poseciones no traen felicidad, si no ningún rico sufriera o se suicidara, y eso ya lo hemos visto, lamentablemente.

Vemos personas perder su vida trabajando de manera insesante para conseguir bienes que no pueden disfrutar al final. Acumulan para otros y pierden la oportunidad de disfrutar de lo que en realidad tiene valor.

Reeduquemos nuestras almas y mentes a entender que lo material no lo es todo, que compararnos es infructuoso pues siempre habrá alguien que tiene menos y alguien que tiene más, que lo que trae el bienestar, la felicidad y la plenitud es siempre intangible, que nuestra vida es una, que es hoy y ser agradecidos es el primer paso hacia la felicidad plena.

Disfrutar la vida que se nos ha dado es fundamental e imperativo.

martes, 25 de abril de 2017

¿Por qué eres cristiano?

En esta etapa de mi vida, personas allegadas a mí han cuestionado mi fe alegando no creer en ninguna religión porque todas son iguales.

Lo primero que debemos saber es que esto incorrecto. Hay distinciones, hay diferencias fundamentales, y en el mejor de los casos hay similitudes superficiales.

Y algunos, al escuchar mi argumento, entonces me hacen la siguiente pregunta.

Si todas las religiones afirman tener la verdad y son distintas en fundamento, entonces ¿Cómo los cristianos pueden hacer esa afirmación y creerse que están en lo cierto?

Y la verdad es que las personas a menudo suponen que, por ser seguidores de Cristo, los cristianos nos entendemos con el máximo grado de exclusividad de la verdad y eso no está en lo cierto; Pero hay aspectos teológicos en los que yo soporto mi fe y mi creencia, aspectos que fueron decisivos para que yo eligiera seguir la cosmovisión judeocristiana.

Echemos un vistazo a otras religiones del mundo y miremos dónde conectan estas cuatro ramas que dan sentido a una creencia: origen, significado, moralidad y destino. Cada una de estas ramas deben completar su contenido en dos maneras, debe corresponder a la verdad a través de la prueba inequívoca y mediante el proceso de razonamiento lógico. Y cuando se ensamblan en una creencia deben ser coherentes, lo que indica que las dos pruebas son válidas y coherentes.

Y les garantizo que sólo en la cosmovisión judeocristiana encontrarán respuestas de contenido a estas ramas con la veracidad correspondiente y con la coherencia de una cosmovisión.

Para aclarar todo esto les daré unos ejemplos:

Gautama Buda nació en India, y sin embargo renunció a las doctrinas fundamentales del hinduismo, no pudo aceptar la autoridad de los Vedas y el sistema de cartas e inició su propio viaje en busca de iluminación. Al final volvió con las cuatro nobles verdades y la extinción final del deseo, dando forma a lo que hoy conocemos como budismo. Así que excluyó la religión de su nacimiento para encontrar una respuesta distinta.

Como ya dije, una de las afirmaciones fundamentales del budismo es extinguir el hambre de nuestra alma, extinguir el deseo. Se supone que el creyente debe suprimir todo tipo de deseos para extirpar el sufrimiento y hacer su vida más llevadera, dejando fuera hasta los deseos de bien. Pero es imposible para el ser humano dejar fuera todo deseo, puesto que es intrínseco de su naturaleza.

Un ejemplo de esto es el Dalai Lama, líder de dicha religión, que tiene como prioridad la libertad del Tíbet. Es su deseo, él lo elige.

El islam también es exclusivista en sus afirmaciones, en todos sus preceptos y en los cinco pilares, y así sucesivamente.

Los islamitas son los únicos que niegan el hecho de la muerte de Cristo en la cruz para escribir una cosmovisión distinta, y aunque nacen de una misma raíz, esto les traza un camino distinto a la cosmovisión judeocristiana, una sin los hechos de la resurrección y salvación a través de Él. Pero ya muchos estudiosos han comenzado a aceptar que, hasta en referencia histórica, ellos son los únicos que la niegan y han cambiado la negativa rotunda por la pregunta del porqué murió.

La cosmovisión judeocristiana no afirma tener la exclusividad de la verdad, pero es la única que puede juntar estas cuatro ramas (me refiero al origen, significado, moralidad y destino) con respuestas veraces y coherentes que han resistido la prueba del tiempo, así como la prueba mayor que es la resurrección de Cristo de entre los muertos que nos abre un camino y nos reconecta con el Padre para darnos esperanza, un camino que seguir y sentido a nuestra vida.

martes, 28 de febrero de 2017

El fruto perfecto.

Todo comienza cuando el agricultor escoge las semillas para sembrar, deben ser genéticamente perfectas para el propósito del agricultor. Él sabe elegirlas pues su visión también incluye el proceso y resultado de las mismas.

Una vez seleccionadas, son colocadas en tierra y comienzan su proceso de muerte y resurrección, ya no son las semillas perfectas que el agricultor escogió, comienzan a abultarse porque su contenido no cabe en ellas, sufren presión y germinan.

Este es el primer colador debido a que algunas de las semillas jamás germinarán, sino que morirán.

Al germinar, es la primera vez que el agricultor puede ver el resultado de su trabajo, es un pequeño paso del largo camino que les resta, pero lo llena de complacencia y las estudia detenidamente para darles el tratamiento adecuado y que continúen con su crecimiento.

No es una planta completa, no es una semilla y ya comienza a enfrentar las condiciones climáticas, los posibles depredadores y comienza a luchar contra su fragilidad.

Los días pasan y los cuidados del agricultor hacen más llevadera su, hasta ahora, corta existencia. Ya no son embriones, ya son plantas, pero aún no lo suficientemente maduras como para dar frutos. En algunos casos tardarán años.

Ya no son presa de depredadores, pero no están lo suficientemente afianzadas como para que un temporal no las desarraigue.

Mientras, su cuidador las poda, riega y nutre en los momentos adecuados a cada una de ellas.

Aún así, muchas no resistirán el crudo sol, las lluvias torrenciales, los vientos fuertes y morirán. Otro colador en el camino.

El tiempo pasa y ya alcanzan su madurez, no ha sido un camino para nada fácil, pero están aquí, listas, ya es hora de florecer para dar frutos.

En este momento, una que otra planta descubre que es estéril, no dará fruto, tras su fútil esfuerzo no alcanzarán a producir. Otro colador.

Los frutos comienzan a ser visibles, a llenar las ramas y siguen pariendo más y más. Si el agricultor las deja tal cual, la planta podría colapsar, por tanto comienza el raleo o aclareo de frutos en el que se le retiran frutos innecesarios o de menor calidad para que los restantes puedan tener la mayor cantidad de savia y espacio necesarios para ser frutos perfectos, los frutos a permanecer son elegidos cuidadósamente para cada planta, no hay lugar para errores. Un colador más.

Llegada la recta final, el agricultor mira los frutos colgados de sus árboles, está complacido. Alcanzar el punto de maduración correcto es cuestión de un corto tiempo. Pero los árboles se enfrentan a nuevos adversarios, las aves y depredadores que comprometerían la integridad del fruto. Dependen enteramente del cuidado del agricultor. Último colador.

Llegó la hora de la cosecha y el agricultor se apresta a retirar los frutos, el arduo trabajo a rendido resultados más que satisfactorios. Qué placer da observar dichos frutos, y su sabor... dulces como la miel. ¡Extraordinario! Son irrepetibles, cada uno con su cuerpo y aroma perfectamente balanceados.

Las plantas ahora seguirán dando frutos a su tiempo correcto y el agricultor las cuidará y guardará toda su vida. El viento correrá por sus hojas y su sonido dará gloria y honra a su creador, seguirán siendo podadas, alimentadas y cuidadas en cada proceso hasta el fin de sus días y serán ejemplo de perfección para todo aquel que mire el campo.

Este eres tú. Tú eres ese árbol y Dios es tu agricultor. ¿Has entendido el proceso por el cual estás pasando? ¿Entiendes que el propósito del Padre es llevarte a dar fruto que permanezca? ¿Sabes que resistirte al proceso acabará echando por la borda tu vida? ¿A caso puedes ver lo que Dios quiere lograr contigo?

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. ‭‭

S.Juan‬ ‭15:16 Reina-Valera 1960‬ (‭RVR60)


Luis Acosta. -

jueves, 9 de febrero de 2017

Ustedes son la luz del mundo.

No le temo a la muerte, pero sí a una vida sin propósito.

¿Vivir para siempre? Puede sonar atractivo. De hecho la humanidad lo ha buscado desde que Dios cerró el huerto.

Pero... ¿Has pensado lo que implicaría el no morir mirando el rumbo que ha tomado la humanidad? O... El abandono y la dejadez que podría invadirnos porque "siempre tendremos un mañana."

No sé lo que me depare el futuro, pero no le temo a lo desconocido. El incierto sólo me abre un abanico inmenso de posibilidades que hace interesante, incluso excitante afrontar lo que venga.

Pero sí le temo a pasar desapercibido, a que la vida pase por mí sin yo haber intentado vivirla. Temo no dejar una huella.

Pero no por mí, no por fama, no por reconocimiento, ni gloria; sino por amor.

La biblia me dice que ame a mi prójimo como a mí mismo y eso quiero hacer día con día, amarlos a todos, utilizar cada talento, habilidad o conocimiento que Dios me ha regalado para tratar de llevar amor a todo el que me rodea, a todo el que pueda alcanzar.

Prueba de ello son estas y cada una de las letras que escribo tratando de llevar un mensaje. Cada consejo, dicho, frase o expresión escrita, más que mostrar sabiduría comunican un "te amo", un "me importas", un "quiero lo mejor para tu vida."

Y no tengo que alcanzar miles de personas, con una que toque el mensaje y pueda ser mejor, he cumplido con mi huella y es el turno de esa persona de hacer lo mismo.

¿Cómo se erradica la ignorancia y el subdesarrollo? Educando con valores.

El mal es notable y obvio, mas el bien se reproduce silenciosamente a mayor porcentaje, pues donde abunda el mal sobreabunda la gracia.

Es tu turno de ser luz, no pienses que tienes poco que ofrecer. Lo poco que tengas ponlo a disposición de alguien más, pues puede significar el todo que necesita esa persona.

Mateo 5:14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

14
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.


martes, 10 de enero de 2017

Las resoluciones para este nuevo año.

Ya las fiestas pasaron, también los días de fiesta, los familiares  (incluso los que tardan más días en despedirse) se fueron a sus hogares, las labores reiniciaron, ya no queda ni un vestigio de la emotividad que trae la época recién culminada.


Y estoy total y completamente seguro que en el fragor de las fiestas tomaste resoluciones de cambio, drásticas o no, para este año. Muchas de ellas seguro las has arrastrado de años pasados y son como el elefante en la habitación, sabes que están ahí y ni te atreves a mencionarlas.

Todos los años la misma historia. Este año será diferente, no haré lo mismo de siempre, esta vez cumpliré con lo que me he propuesto. 

Van pasando los primeros días y estás motivado llevando a cabo las primeras etapas de tus propósitos, y luego de un corto tiempo el afán y las circunstancias asfixian cualquier vástago de ese cambio tan ansiado. Pasará un año más y seguirás en lo mismo. O mucho peor, la resolución muere con las festividades y queda todo en una emoción. Entiendo todo esto a la perfección pues lo he vivido.

Así que lo que he aprendido con el tiempo es a fijarme metas pequeñas de fácil alcance y de tiempos cortos. Esto me ha favorecido inmensamente pues con la satisfacción que da alcanzar lo que me he propuesto, la siguiente fase la llevaré a cabo con un mayor impulso y determinación. 

Entonces, si te propusiste alcanzar sueños grandes, divídelos en metas pequeñas y de fácil alcance y verás que se te hará más divertido, llevadero y gratificante este año.

Otra cosa que debes hacer es deshacer u obviar esos sueños que sabes que en este momento no dependen de ti o son imposibles en esta parte de tu vida.

Una meta de esas extrañas que las personas usualmente se ponen es: "¡Este año me compro mi carro!" ...Y lo que lo hace imposible es que el individuo gane 10,000 pesos al mes (más o menos unos 213 USD a la fecha), no tenga ningún ahorro previo y seguro no haya calculado el presupuesto de gasolina y pago de mantenimiento de ese vehículo soñado. Una meta mejor pensada sería: "Este año reduzco mis gastos o aumento mis ingresos y comienzo a ahorrar para mi vehículo."

Todas las metas son posibles, unas a más largo plazo que otras. Todo es cuestión del enfoque que se tome.

Y por último, pero no menos importante, es la enseñanza que nos deja la biblia en el verso seleccionado para hoy.

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Filipenses 4:13 Reina-Valera 1960 (RVR60)

Ese pequeño verso encierra una sabiduría inmensa y la clave es una diminuta palabra: "en". Pues cuando dice "en Cristo" la palabra "en" es una preposición que indica donde está algo, especialmente si está en el interior.

Así que no es "con Cristo", ni "con la ayuda de Cristo", es escondidos "dentro de Cristo" que todo lo podremos porque Él ejecutará y obrará a nuestro favor.

Luis Acosta.-