¿Vivir para siempre? Puede sonar atractivo. De hecho la humanidad lo ha buscado desde que Dios cerró el huerto.
Pero... ¿Has pensado lo que implicaría el no morir mirando el rumbo que ha tomado la humanidad? O... El abandono y la dejadez que podría invadirnos porque "siempre tendremos un mañana."
No sé lo que me depare el futuro, pero no le temo a lo desconocido. El incierto sólo me abre un abanico inmenso de posibilidades que hace interesante, incluso excitante afrontar lo que venga.
Pero sí le temo a pasar desapercibido, a que la vida pase por mí sin yo haber intentado vivirla. Temo no dejar una huella.
Pero no por mí, no por fama, no por reconocimiento, ni gloria; sino por amor.
La biblia me dice que ame a mi prójimo como a mí mismo y eso quiero hacer día con día, amarlos a todos, utilizar cada talento, habilidad o conocimiento que Dios me ha regalado para tratar de llevar amor a todo el que me rodea, a todo el que pueda alcanzar.
Prueba de ello son estas y cada una de las letras que escribo tratando de llevar un mensaje. Cada consejo, dicho, frase o expresión escrita, más que mostrar sabiduría comunican un "te amo", un "me importas", un "quiero lo mejor para tu vida."
Y no tengo que alcanzar miles de personas, con una que toque el mensaje y pueda ser mejor, he cumplido con mi huella y es el turno de esa persona de hacer lo mismo.
¿Cómo se erradica la ignorancia y el subdesarrollo? Educando con valores.
El mal es notable y obvio, mas el bien se reproduce silenciosamente a mayor porcentaje, pues donde abunda el mal sobreabunda la gracia.
Es tu turno de ser luz, no pienses que tienes poco que ofrecer. Lo poco que tengas ponlo a disposición de alguien más, pues puede significar el todo que necesita esa persona.
Mateo 5:14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario