jueves, 4 de septiembre de 2014

Cuando alguien a quien amamos se nos muere.


Lamentablemente una de mis amigas de la célula (grupo de estudio bíblico) al que asisto perdió un ser querido y le extiendo mis más profundas condolencias.

Le dedico a ella y a su familia estas letras. Como en cualquier circunstancia de la vida debemos voltear a buscar en la biblia, pues... Aquí les traigo estos versos.

--2 Corintios 5:6-8

6 Por eso mantenemos siempre la confianza, aunque sabemos que mientras vivamos en este cuerpo estaremos alejados del Señor. 7 Vivimos por fe, no por vista. 8 Así que nos mantenemos confiados, y preferiríamos ausentarnos de este cuerpo y vivir junto al Señor.

--1 Tesalonicenses 4:13-14

13 Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. 14 ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él.

--Apocalipsis 21:4-5

4 Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.»

5 El que estaba sentado en el trono dijo: «¡Yo hago nuevas todas las cosas!» Y añadió: «Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.»

***

Estaba pensando en la muerte un día, inmerso en la soledad que es inevitable sentir cuando alguien que has amado mucho ya no es parte de tu vida presente. Les cuento:

La vida es como un viaje en autobús donde los compañeros de viaje que te tocan son tus seres queridos. Abuelos, padres, tíos, hermanos, primos, amigos y demás.

No todos nos quedamos en la misma parada, sino que al transcurrir del largo viaje, mientras el conductor anuncia las diferentes paradas a las que nos acercamos, quien le toca bajar recoge sus pertenencias y se para frente a la salida hasta que el autobús se detenga para reunirse con sus seres queridos (en este caso nuestro Creador).

Es triste ver bajar del autobús a las personas que tanto amas sabiendo que aún te queda camino por recorrer. Pero sabemos que alguien nos espera pacientemente a que lleguemos para recibirnos con los brazos abiertos, y nos tiene morada preparada y ya no habrá más temor, ni sufrimiento, ni mal alguno.

Pero mientras estés en el autobús y veas su asiento ya vacío, recuerda cuan divertido fue viajar juntos, recuerda las experiencias que llegaste a compartir con ellos y en que ellos ya están en casa con el Señor.

Porque al final, una relación perdida por una muerte está más allá de la comprensión humana, sólo se vuelve realidad cuando el tiempo pasa.

Y cada día que pasa nos acercamos más a nuestro destino. A vivir con nuestro Padre Celestial por la eternidad, a habitar en la presencia del Dios viviente. Anhelo de nuestro corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario