Pero mi historia de hoy no es de esas... ¿A alguno le habrá pasado lo que a mí?
Yo soñaba con alcanzar algo y luché años de mi vida por obtenerlo, pero entre más esfuerzos hacía y más me entregaba a la causa, más difícil se me ponía y más lejos lo veía.
El tiempo no espera por nadie, así que pensé que ya era hora de dejar de gastar mis días y mis fuerzas y tomé otro camino.
Comencé a construir mi vida muy aparte y fui olvidando ese sueño imposible. Pero un día, como si fuera mi destino, se me presentó la oportunidad de alcanzar lo que quería en aquel tiempo, ahora sin haber hecho nada por ello.
Que frustración e impotencia sentí al repasar en mi mente todo lo que en sueños imaginé que sería. Tanto que peleé, me desgasté, hasta el cansancio insistí... Hoy mi vida va en otro rumbo, todos los compromisos que no puedo romper, toda una vida hecha que no puedo deshacer... ¡¿Y ahora sí?!
Ese instante fue eclipsado al comenzar a repasar la vida que había alcanzado, los nuevos sueños que había construido y convertido en realidad.
¡Cuántas cosas que ni en mis más profundos deseos existieron y hoy tengo el honor y el placer de poseer!
Miré de nuevo aquel sueño abandonado, le sonreí y me dije a mí mismo como si le hablara a la oportunidad: -Gracias. Es un honor que, después de tanta lucha perdida y tanto tiempo, sepa que pude haberte cumplido; pero eres un sueño y el hacerte realidad implicaría que no serías tal cual te soñé. Hoy mi vida es más de lo que imaginé, ni mis más profundos anhelos llegan a compararse. Voy en sentido contrario a ti. Me condenaste a no cumplirte y yo te condené al pasado.
Mi corazón esbozaba una sonrisa que mi rostro no podía esconder, me sentía completo sin aquello que pensé que necesitaría.
No cumplí ese anhelo, pero me doy cuenta que fue lo mejor pues estaría en un lugar totalmente distinto en este instante, y no cambiaría ni un segundo de los que he vivido por probar suerte con ese deseo del pasado.
Volví a mirar el sueño y dije: -Lo siento, pero no eras la voluntad de Dios para mí antes y no lo eres tampoco ahora, adiós.
Romanos 12:2 (versión NVI) en la parte B del verso dice: "2 ...Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta."
Todo lo que Dios ha planeado para ti es bueno, agradable y perfecto. Nunca estará fuera de tu alcance y nunca irá en contra de lo que te ha llevado a construir hasta hoy.
Luis Acosta.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario