Es duro haber pasado la mayor parte de tu tiempo en la tierra tratando de encontrar sentido a tu vida. Salomón resumió todos sus intentos de encontrar sentido a la vida como "correr tras el viento".
11 Consideré luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que todo era absurdo, un correr tras el viento, y que ningún provecho se saca en esta vida.
Sentimos el viento a su paso, pero no podemos atraparlo o mantenerlo, así son todos nuestros logros, incluso los grandes. Nuestros buenos sentimientos son sólo temporales.
La seguridad y la autoestima no se encuentran en estos logros sino más allá de ellos, están en el amor de Dios.
Pensemos en lo que consideramos que vale la pena en nuestra vida, donde colocamos nuestro tiempo, energía y dinero: Caminar por nuestro propio pie, decir nuestras primeras palabras, el amor de nuestros familiares, el primer día de clase, poder hacer nuevos amigos, sentirte aceptado, graduarnos de la escuela, de la universidad, conseguir nuestro primer trabajo, nuestro primer amor, casarnos, alcanzar riquesas, poder, ser respetado, ser moralmente correcto... En fin, cualquier cosa que podamos lograr para mejorar nuestra persona.
¿Mirarás un día atrás y dirás que estos también fueron momentos de "correr tras el viento"?
Lucha por todo lo que es bueno, todo lo que es correcto, pero sobre todo esto busca primero tener intimidad con Dios porque de Él vienen todas estas cosas y ciertamente te serán añadidas. Así lo dice Mateo 6:33
Encontrarás el verdadero propósito en adorar al Padre y no habrás corrido tras el viento toda tu vida, y aún así habrás logrado todo aquello que ahora consideras bueno, habrás tenido tu cuota de éxitos, habrás amado y alcanzado tus sueños, sentirás, al fin, la plenitud que tanto anhelas... ¿No es esto más que ir únicamente tras las añadiduras?
Luis Acosta.
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